En Bogotá, representantes del Gobierno de Gustavo Petro se reunieron con delegados de las Autodefensas Gaitanistas de Colombia, conocidas como Clan del Golfo, para reanudar los diálogos de paz orientados a la desmovilización, la reintegración civil y la reducción de la violencia en el país. Sin embargo, el analista político y docente de la Universidad Politécnico Grancolombiano, Jaime Wilches, descartó cualquier posibilidad de concretar un acuerdo sólido en los próximos seis meses, un plazo crítico que se extiende hasta agosto de 2026, fin del mandato presidencial de Petro.
Esta reanudación de conversaciones, ocurrida en febrero de 2026, genera opiniones divididas en Colombia, en un contexto donde el Gobierno inició en agosto de 2022 su política de «Paz Total» prometiendo diálogos con grupos al margen de la ley como el ELN, las disidencias de las Farc y el propio Clan del Golfo, sin que hasta ahora se haya materializado ningún pacto definitivo. Los delegados del grupo armado insistieron en ser referidos como Autodefensas Gaitanistas de Colombia, rechazando el apelativo de Clan del Golfo, mientras el proceso previo se vio obstaculizado por episodios de violencia y desacuerdos en torno al cese al fuego.
El escepticismo de un experto ante la recta final del mandato
Jaime Wilches, con su vasta experiencia en análisis político, enfatizó la historicidad de estos procesos, marcados por la poca resolución del Estado colombiano y la falta de seriedad de los grupos armados, que suelen delinquir incluso durante las negociaciones para capitalizar coyunturas políticas. El Gobierno exige una disminución inmediata de la violencia, al tiempo que figuras políticas de diversos espectros demandan mayor transparencia en las mesas de diálogo y una mayor participación de las comunidades afectadas. A menos de seis meses del cierre del Gobierno Petro, las expectativas de un acuerdo fuerte que mitigue los escenarios de violencia se desvanecen, según el experto.
“No existe ninguna posibilidad de poder concretar un acuerdo en seis meses, al menos no uno fuerte, no uno que tenga puntos fuertes en los que se prolonguen los escenarios de violencia”.
Jaime Wilches, analista político y docente de la Universidad Politécnico Grancolombiano
“La dinámica de finalización y continuidad de los procesos de diálogos con los grupos armados es algo histórico, algo que demuestra la poca resolución del Estado y los bajos niveles de negociación que existen, una ausencia de seriedad por parte de los grupos armados que juegan dependiendo de las coyunturas. En el ámbito de imagen, siempre ha sido común que los grupos ilegales delincan en medio del diálogo, pero esto solo refleja que las negociaciones se dan en zonas grises, de ambigüedad”.
Jaime Wilches, analista político y docente de la Universidad Politécnico Grancolombiano
La persistencia de actividades ilícitas por parte del Clan del Golfo durante diálogos anteriores subraya las ambigüedades inherentes a estas negociaciones, dejando en el aire el futuro de la «Paz Total» en un país que anhela soluciones concretas ante la perpetuación del conflicto armado.















