Uriel Barreto, señalado de fraude por $16.000 millones, desaparece en Bogotá

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Uriel Andrés Barreto Díaz, señalado como el directivo administrativo y encargado de recursos humanos de la Cooperativa Transportadora Bogotá-Kennedy Taxis Colectivos, desapareció la tarde del 19 de enero de 2026 tras salir del centro comercial Titán en la calle 80 de Bogotá, con destino a Mosquera en Cundinamarca. Su último contacto registrado fue a las 6:30 p.m., y desde entonces se le acusa de liderar un esquema de fraude financiero que dejó más de 120 inversionistas afectados y pérdidas superiores a los 16.000 millones de pesos, principalmente en Bogotá y Bucaramanga.

El esquema operaba mediante depósitos en cuentas bancarias y un sistema de referidos, utilizando contratos, recibos y documentos falsos de la cooperativa, que había sido liquidada desde 2023 según la Cámara de Comercio de Bogotá, para aparentar legalidad y generar confianza prometiendo altos retornos. Inicialmente, generó credibilidad con pagos puntuales que incentivaron su expansión entre familiares y amigos, diferenciándose de las pirámides clásicas al basarse más en la confianza personal que en una captación directa masiva de referidos.

Desaparición genera zozobra entre víctimas

La camioneta Ford Escape negra con placas FZW 213 que usaba Barreto Díaz no ha sido localizada, mientras que su esposa es señalada como conocedora y participante en la administración de los fondos. Antes de desaparecer, Barreto dejó mensajes en redes sociales argumentando un peligro inminente para su vida y compartiendo actas de supervivencia, lo que ha aumentado la incertidumbre. Algunas víctimas han presentado denuncias ante la Fiscalía, pero otras temen represalias, incluyendo amenazas dirigidas a promotores y familias enteras.

«Desde que supe que esa cooperativa estaba liquidada, yo no he tenido vida. Me tienen amenazado a mí y a toda mi familia. La gente no entiende que yo soy una víctima más»

Uno de los afectados

El colapso del esquema en enero de 2026 ha dejado un panorama de desesperación, con inversionistas exigiendo justicia en medio de la zozobra por la desaparición de Barreto Díaz, quien explotó la credibilidad residual de la cooperativa liquidada para captar los fondos que ahora se presume defraudados.

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