Una cartera cercana a los $3.100 millones llevó a la institución hospitalaria a detener parte de la atención para afiliados de la EPS, al advertir dificultades para sostener su operación.
El Hospital General San Isidro anunció la interrupción de algunos servicios dirigidos a usuarios de la Nueva EPS, tras reportar una deuda acumulada que asciende a aproximadamente $3.100 millones.
Según informó la entidad hospitalaria, el incumplimiento en los pagos ha impactado de manera directa su flujo financiero, lo que limita la adquisición de insumos, medicamentos y la cobertura de obligaciones con el talento humano en salud.
La institución indicó que, pese a mantener la atención durante los últimos años, los desembolsos recientes no han sido suficientes para cubrir los costos de operación. Durante la presente semana se registró un abono cercano a los $18 millones, cifra que, de acuerdo con el hospital, no compensa los gastos derivados de la prestación continua de servicios.
En este contexto, quedaron suspendidas para los afiliados de la EPS las consultas externas, especializadas y priorizadas. La gerencia advirtió que, si en los próximos días no se concreta un pago mínimo aproximado de $1.400 millones, se evaluará la viabilidad de mantener otras áreas de atención.
La gerente del hospital, Martha Patricia Zapata, manifestó que la entidad mantiene disposición al diálogo con el fin de alcanzar un acuerdo que permita asegurar un pago parcial inmediato y estructurar un plan para cubrir el saldo pendiente.
El centro asistencial precisó que la determinación obedece exclusivamente a razones financieras y no corresponde a una medida de presión. La institución señaló que la prioridad es garantizar la estabilidad operativa y la continuidad de los servicios bajo condiciones sostenibles.















