La Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) ha anunciado las fases lunares correspondientes a la semana del 20 de febrero al 3 de marzo de 2026, destacando el cuarto creciente el 24 de febrero, cuando la Luna se presenta con su mitad iluminada, saliendo alrededor del mediodía y poniéndose cerca de la medianoche, y la luna llena el 3 de marzo, momento en que se encuentra opuesta al Sol y aparece completamente iluminada. Estos eventos ocurrirán en la órbita de la Luna alrededor de la Tierra, siguiendo el calendario lunar que marca su recorrido mensual, influido por una órbita que no es perfectamente circular, lo que modifica la distancia entre ambos cuerpos celestes.
Durante esta semana, la distancia entre la Tierra y la Luna variará desde los 376.360 kilómetros al inicio hasta los 370.408 kilómetros al final, mientras que el radio de la Luna supera ligeramente los 1.740 kilómetros, lo que representa menos de un tercio del ancho de la Tierra. Estos cambios son parte del ciclo natural que ha fascinado a la humanidad durante siglos.
El legado histórico y científico de la Luna
Históricamente, el calendario lunar ha sido fundamental en diversas culturas para determinar fechas religiosas, prácticas espirituales, festividades, actividades agrícolas y de pesca, con la luna llena sirviendo como un marcador clave del paso del tiempo. Además, la Luna juega un rol crucial en la estabilidad climática de la Tierra al moderar su oscilación axial y al generar las mareas oceánicas. Su origen se atribuye a la teoría de una colisión entre la Tierra y un cuerpo del tamaño de Marte hace miles de millones de años, que dio lugar a este satélite natural. El nombre «Luna» se debe a que, hasta el descubrimiento por Galileo Galilei de las cuatro lunas de Júpiter en 1610, no se conocían otros satélites en el sistema solar. Para ilustrar su tamaño relativo, si la Tierra fuera una moneda de cinco centavos, la Luna equivaldría a un grano de café.
Estos fenómenos lunares no solo enriquecen nuestra comprensión del cosmos, sino que invitan a la observación directa desde Manizales y otras regiones del mundo, recordándonos la conexión profunda entre la humanidad y el cielo nocturno.











