Roban iPhone a estudiante en Bogotá; madre cuestiona mejoras en percepción de seguridad

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Natali Becerra, conocida en X como @nathybecerra, denunció el robo del iPhone de su hijo, un joven universitario, ocurrido el jueves 19 de febrero de 2026 en Bogotá, justo al salir de entrenar. El teléfono, que el muchacho había adquirido tras meses de esfuerzo y con menos de un mes de uso, fue sustraído en un incidente que la madre no denunció formalmente, optando por bloquearlo todo para evitar mayores complicaciones. En su publicación del viernes 20 de febrero, Becerra expresó profunda frustración, afirmando que enseñar a los jóvenes a esforzarse en un país donde hacer lo correcto no garantiza nada genera una desilusión profunda, especialmente ante la aparente realidad de la inseguridad que contrasta con las recientes mejoras reportadas en la encuesta de percepción de seguridad por el alcalde Carlos Fernando Galán.

La historia de Becerra desató un amplio debate en redes sociales, con usuarios compartiendo testimonios similares de robos a jóvenes en la capital. Por ejemplo, el hermano de @fructavida fue robado y golpeado con una pistola el mismo 19 de febrero, mientras que casos como los de @OT7alllove4BTS y otra madre resonaron en apoyo a la familia. A pesar del dolor, algunos alentaron al hijo de Natali a comprar un nuevo teléfono, reconociendo el miedo pero insistiendo en no rendirse.

Contraste entre percepción oficial y vivencias ciudadanas

La Encuesta de Percepción y Victimización 2025, presentada el 17 de febrero por la Cámara de Comercio de Bogotá, mostró una ligera reducción en la percepción de inseguridad, que bajó al 66 por ciento frente al 69,3 por ciento de 2024, con un 14,9 por ciento de víctimas de al menos un delito. Otros indicadores positivos incluyen que el 43 por ciento de los encuestados considera su barrio seguro, un avance desde el 31 por ciento anterior, y una percepción de inseguridad en TransMilenio del 62,7 por ciento, menor al 70,6 por ciento de 2024. Además, se registraron mejoras en 14 de las 20 localidades, lideradas por el sur y occidente de la ciudad. Sin embargo, estos balances positivos de la administración distrital chocan con relatos cotidianos como el de Becerra.

“Mi hijo ahorró meses para comprarse su iPhone. Ayer, saliendo de entrenar se lo robaron. Tenía menos de un mes”

Natali Becerra, usuaria de X

“Enseñarles a esforzarse en un país donde hacer lo correcto no garantiza nada. La inseguridad no es percepción, es una realidad”

Natali Becerra, usuaria de X

El debate se intensificó con intervenciones como la de @TeOf5, quien lamentó que lo peor no sea el robo en sí, sino el mensaje que envía a un adolescente al que se le insta a estudiar, trabajar y ahorrar, mientras percibe que delinquir ofrece mejores perspectivas, convirtiendo la vida en mera supervivencia. Becerra respondió enfatizando que el verdadero dolor radica en el sacrificio detrás del teléfono, logrado con ventas y renunciando a salidas.

“Lo peor no es el robo del iPhone. Lo peor es que le digan a un adolescente ‘estudie, trabaje, ahorre’ mientras el país le enseña que el que delinque vive mejor. Esto no es vida, es supervivencia. Fuerza Natali y al muchacho”

@TeOf5, usuario de X

“¡Exactamente ese es el punto! No es el teléfono en sí (que seamos honestos si duele y cuesta) es todo el esfuerzo detrás de un muchacho que hizo ventas, dejó salidas para el dinero, es el sacrificio y el esfuerzo lo que duele”

Natali Becerra, usuaria de X

En este contexto, el alcalde Galán ha destacado preocupaciones sobre la reincidencia delictiva, señalando que 59 de cada 100 homicidas capturados en flagrancia quedan libres, al igual que 95 de cada 100 por otras conductas delictivas, un factor que alimenta la frustración ciudadana y pone en jaque los avances estadísticos en seguridad bogotana.

“Hoy, 59 de cada 100 homicidas capturados en flagrancia quedan libres, al igual que 95 de cada 100 por otras conductas delictivas”

Carlos Fernando Galán, alcalde Mayor de Bogotá

El caso de Natali Becerra ilustra el abismo entre las cifras oficiales de mejora y la inseguridad palpable en las calles de Bogotá, donde esfuerzos individuales se ven truncados por la delincuencia, impulsando un llamado colectivo a acciones más efectivas para restaurar la confianza en la capital.

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