Disidencias FARC cometen 5-6 secuestros exprés diarios en vía Panamericana, Cauca

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En los tramos de la vía Panamericana entre Santander de Quilichao y Popayán, en el Cauca, se registran entre cinco y seis secuestros exprés diarios perpetrados por las estructuras Jaime Martínez, Dagoberto Ramos y Carlos Patiño del Estado Mayor Central, bajo el mando del alias Iván Mordisco, disidencias de las FARC. Estos ataques incluyen asaltos y robos de vehículos, especialmente camionetas de alta gama, y ocurren a plena luz del día en puntos críticos como Cajibío, Pescador, Mondomo y Jamundí, un corredor clave para la movilidad y la economía del suroccidente colombiano.

Los hombres armados instalan retenes ilegales para detener a los ocupantes, los trasladan por trochas a zonas apartadas en la montaña y los liberan tras tres o cuatro horas, una vez recibido el pago mediante transferencias bancarias. Esta práctica sistemática busca el control territorial y la financiación a través de secuestros y extorsión, combinada con actividades como narcotráfico y minería ilegal, lo que genera un impacto económico regional al reducir el flujo de mercancías y afectar a transportadores, empresarios y población civil.

Testimonios de terror en la carretera

Una investigación de la revista Semana ha reportado un aumento de asaltos y desapariciones en esta zona, donde las camionetas robadas son usadas en logística criminal, incineradas, desmanteladas o simplemente desaparecidas. Las autoridades militares han intensificado operativos, pero enfrentan dificultades por los accesos rurales, ataques con explosivos y drones, además de un temor generalizado a denunciar que provoca subregistro. Gremios de transportadores y empresarios exigen medidas urgentes, en momentos en que la vía fue cerrada recientemente por amenaza de motobomba en Jamundí.

“Nos llevaron por una trocha. Nos dijeron que si queríamos volver a ver a nuestro hijo, teníamos que pagar ya. Uno siente que la vida depende de una transferencia bancaria”

Andrés López, empresario caleño

“Nos dijeron que esto era ‘colaboración para la causa’. Nos quitaron la camioneta y nos metieron en otra. Yo solo pensaba que no saldríamos vivos”

Diana Martínez, comerciante de Palmira

Los afectados describen un escenario de impotencia total. Conductores como Carlos Hernández advierten que salir de madrugada es la única opción segura, pues después de las seis de la tarde equivale a entregarse. Un oficial del Ejército explica que los criminales se internan rápidamente en la montaña con redes de apoyo, mientras un mandatario local anónimo denuncia que la Panamericana se ha convertido en una vitrina del poder armado.

“Salimos de madrugada o no salimos. Después de las seis de la tarde es prácticamente entregarse”

Carlos Hernández, conductor de carga

“Cuando reaccionamos, ya se han internado en la montaña. Ellos se mueven rápido y cuentan con redes de apoyo”

Oficial del Ejército

Otros testimonios resaltan la lentitud de la respuesta institucional. María Fernanda Ríos, abogada afectada, relata que las denuncias llegan tarde, como si la carretera estuviera cedida. Un investigador de seguridad interpreta estos actos como una demostración de control armado con fines económicos y políticos, subrayando que quien domina esa vía envía un mensaje de poder inequívoco.

“La Panamericana se convirtió en una vitrina del poder armado. Aquí no estamos hablando de hechos aislados, sino de una práctica sistemática que ocurre a plena luz del día”

Mandatario local (anónimo)

“Uno llama, denuncia, pero la respuesta llega cuando ya todo pasó. Es como si la carretera estuviera cedida”

María Fernanda Ríos, abogada afectada

“Quien domina esa carretera envía un mensaje de poder. Lo que estamos viendo es una demostración de control armado con fines económicos y políticos”

Investigador de seguridad

La situación genera zozobra en la región, con llamados urgentes a fortalecer la presencia estatal para recuperar la seguridad en esta arteria vital y evitar que el temor paralice la economía y la vida cotidiana de miles de colombianos.

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