Colombia se ubica en el puesto 75 entre 89 países evaluados en el Índice de Calidad de Vida 2026 publicado por Numbeo, con una puntuación general de 105,92 puntos, lo que refleja un desempeño modesto en un análisis global que considera variables económicas, sociales y ambientales. Este índice, el más reciente disponible, se basa en datos aportados por usuarios y recolectados manualmente en una proporción de tres a uno, aplicando filtros rigurosos y exigiendo un mínimo de participantes por ubicación para validar los resultados. La evaluación integra indicadores clave como el poder adquisitivo, la seguridad, el tráfico, la contaminación y otros aspectos del bienestar cotidiano percibido por la población.
En detalle, Colombia obtiene 82,32 puntos en clima, 68,86 en sanidad, 40,97 en poder adquisitivo, 31,73 en costo de vida, 38,74 en seguridad, 46,45 en tráfico y 62,24 en contaminación, posicionándola en el grupo de menor desempeño general. Mientras los líderes europeos dominan la cima, con Países Bajos en primer lugar con 213,60 puntos, seguido de Dinamarca con 212,18 y Luxemburgo con 211,86, en América Latina el panorama muestra a Uruguay en el puesto 48 con 139,08 puntos, Argentina en el 62 con 123,41 y Chile en el 72 con 109,81, evidenciando un rezago notable de Colombia frente a sus vecinos y las naciones más prósperas.
Factores que explican el bajo puntaje
El índice multidimensional de Numbeo combina elementos como el costo de la vivienda, la atención médica y el medio ambiente, destacando cómo el bajo poder adquisitivo de Colombia, que contrasta con el de Suiza en 176,14 puntos, impacta la percepción general de calidad de vida. Este rezago subraya desafíos persistentes en seguridad y contaminación, áreas donde el país pierde terreno frente a los estándares globales, aunque muestra fortalezas relativas en clima. La metodología, centrada en experiencias reales de usuarios, ofrece un retrato fiel de las condiciones diarias que afectan el bienestar de los colombianos.
Estos resultados invitan a una reflexión sobre las políticas públicas necesarias para mejorar indicadores clave y elevar la posición del país en futuros rankings, cerrando la brecha con líderes mundiales y regionales en un contexto de creciente importancia del bienestar percibido.















