En una escena insólita que captó la atención de miles en redes sociales, una mujer protagonizó una serenata pública en una estación de Transmilenio en Bogotá para intentar recuperar a su novio, armada con un micrófono, un parlante, una hoja con la letra y un oso de peluche. El video, que se viralizó rápidamente en TikTok gracias a la cuenta Pasodoblecol, muestra cómo ella interpreta una canción de desamor de manera desafinada, abrazándolo insistentemente mientras él manifiesta clara falta de interés e intenta alejarse por el túnel de la estación.
La mujer persiguió a su pareja obstaculizando su paso ante la mirada atónita de una multitud de pasajeros, cantando versos cargados de emoción para suplicar un perdón y una posible reconciliación, en un esfuerzo desesperado por no sacarlo de su mente y revivir su relación. Finalmente, el hombre logró escapar, dejando a la mujer recogiendo su parlante en medio del desconcierto general.
Letras de súplica y reacciones divididas
Durante la interpretación, la mujer entonó frases como «Que mi amor se perdió y no puedo sacarte de mi mente. Esta absurda obsesión no me deja vivir, no te puedo sacar de mi mente», y continuó con «Solo dime tal vez, quizás volverás y podré volverte a tener así como siempre. Quiero tenerte aquí, tenerte aquí y hacerte todo lo que yo no sabría hacerte. Amor, perdóname, sí. Amor de mi vida, mi vida, perdóname, mi amor», evocando un amor obsesivo que no logró conmover a su ex pareja.
«Así sería la cagada»
Usuario de TikTok
Las redes sociales estallaron con reacciones mixtas, entre humor y desconcierto, destacando comentarios que reflejaban la incomodidad de la situación, como opiniones que catalogaban el acto como una rebaja excesiva o alababan la firmeza del hombre al no doblegarse.
«Uy noo ya es rebajarse mucho. jamás en mi vida haría eso»
Usuario de TikTok
«Así es mi compa no sé doblegue»
Usuario de TikTok
Este episodio, ocurrido en el bullicioso sistema de transporte bogotano, subraya las extremas medidas que algunas personas toman en busca del amor, convirtiéndose en un fenómeno viral que divide opiniones entre quienes lo ven como un gesto romántico y quienes lo consideran una escena bochornosa.















