El Ministerio del Trabajo ordenó el cierre provisional de cuatro áreas de la planta de Alpina en Sopó, Cundinamarca, tras detectar riesgos laborales inminentes durante una inspección de casi 24 horas. La medida, adoptada por la viceministra de Relaciones Laborales e Inspección, Sandra Muñoz, responde a hallazgos como fugas en sistemas de vapor, deficiencias en tanques de limpieza con sustancias químicas corrosivas y ambientes de altas temperaturas. Además, se impusieron acciones preventivas contra posibles represalias hacia dirigentes sindicales, en el marco de denuncias previas sobre obstrucción a las inspecciones oficiales.
La visita técnica, iniciada tras el pronunciamiento del presidente Gustavo Petro en la red social X, donde enfatizó la obligación legal de permitir el acceso de los inspectores, incluyó recorridos exhaustivos por la planta, revisión de documentos y entrevistas con trabajadores. Esta intervención se justificó por la urgencia, necesidad y proporcionalidad de las medidas, priorizando la protección de la vida y salud de los empleados en una de las plantas más relevantes de la empresa.
Denuncias sindicales y respuesta gubernamental
Los dirigentes sindicales habían alertado inicialmente sobre trabas para realizar inspecciones oficiales, lo que motivó la intervención directa del Gobierno. Los riesgos identificados obligaron a sellar preventivamente las cuatro áreas afectadas, suspendiendo sus operaciones hasta que se verifiquen los correctivos necesarios. Esta paralización impacta la producción en la planta de Sopó, pero resalta el compromiso del Ministerio del Trabajo con la seguridad laboral frente a condiciones peligrosas.
Hasta el momento, Alpina no ha emitido un pronunciamiento público detallado sobre los hallazgos o las medidas impuestas, mientras la suspensión permanece vigente para garantizar que no se repitan las vulneraciones detectadas.















