En Colombia, el 57 por ciento de los ocupados percibe un salario mínimo o menos, lo que equivale a 11,3 millones de personas ganando por debajo del mínimo legal, según las cifras del Dane publicadas para diciembre de 2025. Esta realidad se evidencia pese al aumento del 18 por ciento en el salario mínimo, revelando una tendencia preocupante en la estructura de ingresos laborales del país.
Comparando con octubre de 2024, cuando 3,7 millones de trabajadores recibían exactamente el salario mínimo y 10,1 millones estaban por debajo, en 2025 la cifra de quienes ganan el mínimo exacto cayó a 2,4 millones, mientras que los que perciben menos aumentaron en 1,2 millones hasta llegar a 11,3 millones. Además, el 55,5 por ciento de los ocupados carece de empleo formal, y aunque el rango de dos a tres salarios mínimos creció en 300 mil personas hasta 1,5 millones, los que superan los tres salarios mínimos experimentaron una leve reducción de 100 mil individuos.
Expertos cuestionan el rol del salario mínimo
El análisis de estas cifras del Dane, realizado por especialistas como Juliana Morad, directora del Departamento de Derecho Laboral de la Pontificia Universidad Javeriana; José Ignacio López, presidente de Anif, y Henry Amorocho, profesor de Hacienda y Presupuesto de la Universidad del Rosario, pone de manifiesto que el salario mínimo está funcionando más como un techo que como un piso protector. La evolución tras el incremento salarial del 18 por ciento ha impulsado una mayor informalidad, especialmente en sectores de baja productividad, donde las empresas enfrentan dificultades para mantener contratos formales con prestaciones completas.
«Es una señal de que el mínimo realmente no está actuando como un mínimo, sino como un techo. Y es una muestra adicional de que los colombianos no estamos subiendo en el nivel de ingresos, lo que se traduce en que el mínimo no está cumpliendo su función.»
Juliana Morad, directora del Departamento de Derecho Laboral de la Pontificia Universidad Javeriana
«Si la productividad no aumenta al ritmo suficiente, es muy difícil para las empresas que están en ese umbral cercano a la decisión entre formalidad e informalidad mantener esos contratos laborales con todas las prestaciones.»
José Ignacio López, presidente de Anif
«Hemos advertido que aumentar mucho la vara del mínimo tiene un efecto positivo en los ingresos de los trabajadores que se ganan el mínimo, pero también implica el riesgo de descalce; es decir, que muchas personas pasen a estar por debajo, en la informalidad.»
José Ignacio López, presidente de Anif
«En vez de beneficiar a los trabajadores, puede desmejorar sus niveles de ingreso.»
Henry Amorocho, profesor de Hacienda y Presupuesto de la Universidad del Rosario
Esta dinámica genera presión en la economía colombiana, con un contraste entre la estabilidad o leve crecimiento en rangos salariales superiores y la profundización de la brecha en los niveles bajos, lo que agrava el riesgo de mayor informalidad y cuestiona la efectividad de las políticas salariales sin un acompañamiento en productividad.















