En Colombia, niños y adolescentes dedican entre ocho y nueve horas diarias a sus celulares, según un informe de la Comisión de Regulación de Comunicaciones (CRC), lo que supera con creces el límite de dos horas considerado exposición prolongada y genera serios riesgos para su salud física, mental y neurológica. Expertos como Jhon Camacho, director de Pediatría del Hospital San José; Felipe Bolaños, psicólogo de la Fundación Universitaria de Ciencias de la Salud; Natalia Morato, psicóloga de la Universidad de San Buenaventura en Medellín y especialista en Psicología Clínica de la Universidad Pontificia; y Lewis Mendoza, subespecialista en neurología pediátrica de Colsanitas, consultados por Infobae Colombia, alertan sobre estos peligros que se acentúan con la edad, ya que el 81 por ciento de los jóvenes entre 14 y 17 años posee un celular, frente al 55 por ciento en el rango de 10 a 13 años y el 35 por ciento en niños de 6 a 9 años.
El uso excesivo de pantallas provoca una variedad de problemas, desde obesidad y miopía por sedentarismo, hasta trastornos musculoesqueléticos como tendinitis, déficit de atención, impulsividad, depresión, ansiedad y alteraciones del sueño causadas por la luz azul que bloquea la melatonina y genera sueño superficial o pesadillas. En el ámbito mental, se observan dificultades en la interacción social, expresión emocional y adicción impulsada por los likes en redes sociales, mientras que neurológicamente, la sobreestimulación libera exceso de dopamina, afectando la formación de conexiones neuronales sanas, la memoria, la regulación emocional y la atención.
Riesgos diferenciados por grupos etarios
Los impactos varían según la etapa del desarrollo: en niños de cero a cinco años, se registran comportamientos similares al espectro autista, como dificultad para sostener la mirada e irritabilidad al retirar el dispositivo; entre los cinco y diez años, aumenta la incidencia de síntomas parecidos al trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) y autismo; y en adolescentes de diez a quince años, surgen cambios en el ánimo, frustración por falta de aprobación externa y problemas para gestionar emociones. El informe de la CRC destaca que este consumo se incrementa con la edad, exacerbando estos efectos en todo el país.
«Ya existe mucha evidencia científica sobre los trastornos asociados al uso excesivo de pantallas: obesidad, miopía, déficit de atención, impulsividad, depresión, trastornos del ánimo, sedentarismo y problemas musculoesqueléticos. Es fundamental establecer normas claras, tiempos definidos y acuerdos según la edad. Los adultos deben ser ejemplo.»
Jhon Camacho, director de Pediatría del Hospital San José
«El contenido rápido, como los videos cortos, aumenta la distracción y refuerza el círculo del déficit de atención. Hay estudios que muestran que el aislamiento y la exposición excesiva a pantallas pueden simular síntomas de autismo en ciertas edades.»
Jhon Camacho, director de Pediatría del Hospital San José
Los especialistas enfatizan la necesidad de límites estrictos, recomendando cero horas de exposición para niños de cero a dos o tres años, y no más de una o dos horas diarias supervisadas a partir de entonces, priorizando el juego, actividades extracurriculares y contenido educativo. Entre las pautas clave están los «cuatro noes»: no usar el celular por la mañana, durante las comidas, antes de dormir ni en la habitación, con los adultos como modelo a seguir para contrarrestar estos riesgos generalizados.
«Se pueden dividir tres grupos: de 0 a 5 años, de 5 a 10 años, y de 10 a 15 años. En el primer grupo, se observan comportamientos similares a los del espectro autista, como dificultad para sostener la mirada e irritabilidad cuando se les retira el dispositivo.»
Felipe Bolaños, psicólogo de la Fundación Universitaria de Ciencias de la Salud
«El sistema de aprobación de las redes, como los ‘likes’, hace que los niños y adolescentes dependan del reconocimiento externo para validar su autoestima. Si no reciben respuesta o aprobación, pueden frustrarse y sentirse no aceptados.»
Natalia Morato, psicóloga de la Universidad de San Buenaventura en Medellín y especialista en Psicología Clínica de la Universidad Pontificia
«La sobreestimulación por pantallas produce un aumento excesivo de dopamina, lo que dificulta la formación de conexiones neuronales sanas y ocasiona problemas de atención, memoria, regulación emocional y sueño.»
Lewis Mendoza, subespecialista en neurología pediátrica de Colsanitas
Frente a esta realidad alarmante en Colombia, padres y cuidadores deben actuar de inmediato para proteger el desarrollo integral de las nuevas generaciones, fomentando hábitos saludables que equilibren la tecnología con la vida real.















