La Secretaría de Salud del Distrito de Bogotá ha confirmado el primer caso importado de sarampión en la capital colombiana, activando de inmediato los protocolos de vigilancia y cerco epidemiológico, a pesar de que aún no hay una confirmación oficial por parte del Gobierno nacional. Este hecho, ocurrido recientemente, genera una alerta sanitaria en una ciudad donde las coberturas de vacunación contra el virus se mantienen por debajo del 95 por ciento recomendado para lograr la inmunidad de rebaño, con un 93,5 por ciento para la primera dosis y un 84,4 por ciento para la segunda en lo que va de 2024.
El caso, clasificado como importado y con alto riesgo de generar transmisión secundaria, ha impulsado medidas como el control de contactos y la vigilancia activa. Expertas como la doctora Zulma Cucunubá, directora del Instituto de Salud Pública de la Pontificia Universidad Javeriana, y Diana Sandoval, especialista en salud pública de la Universidad Manuela Beltrán, destacan la extrema contagiosidad del sarampión, capaz de producir entre 12 y 18 casos secundarios por cada infectado en poblaciones no inmunizadas. A nivel nacional, las cifras de la OPS y la OMS para 2024 muestran coberturas similares, del 93 por ciento en la primera dosis y 86 por ciento en la segunda, lo que deja grupos susceptibles expuestos, especialmente en un contexto de eventos masivos como el reciente Mundial de Fútbol que elevan el riesgo de importación.
Riesgos y síntomas del sarampión
El virus, altamente transmisible por gotas respiratorias que pueden flotar en el aire hasta dos horas independientemente del clima, presenta un período de incubación de entre 10 y 19 días. Sus síntomas incluyen fiebre, malestar general, pápulas rojas en la piel y manchas blancas dentro de la mejilla, sin casos asintomáticos reportados. En personas vulnerables, puede causar inmunosupresión post-infección, complicaciones graves e incluso mortalidad, lo que justifica la inquietud por una posible probabilidad baja pero real de brote dada la transmisibilidad del patógeno.
«Un solo caso importado no implica, por sí mismo, que esté ocurriendo una epidemia. Sin embargo, sí representa un riesgo si existen grupos de personas susceptibles (no vacunadas o con esquema incompleto) y si el control de contactos no es oportuno y efectivo. El sarampión es extremadamente contagioso: en promedio, un caso puede generar entre 12 y 18 casos secundarios en personas no inmunizadas».
Doctora Zulma Cucunubá, directora del Instituto de Salud Pública de la Pontificia Universidad Javeriana
Las autoridades y expertas enfatizan la prevención mediante el aislamiento preventivo de contactos, vigilancia activa, uso de mascarillas N95, lavado de manos y mantenimiento de distancia de dos metros, junto con la intensificación de la vacunación en susceptibles y viajeros. En términos epidemiológicos, un brote requiere al menos dos casos confirmados con vínculo temporal y epidemiológico en un lugar específico, excluyendo importados, mientras que una epidemia implica transmisión sostenida en la comunidad con múltiples casos autóctonos en varios ciclos.
«El sarampión es una infección viral. La característica principal son las pápulas, que se presentan en la piel, pápulas rojas y unas blancas dentro de la mejilla».
Diana Sandoval, especialista en salud pública de la Universidad Manuela Beltrán
«En vigilancia epidemiológica, un solo caso confirmado ya justifica la activación inmediata de respuesta y cerco epidemiológico. Para declarar un brote, usualmente se requieren dos o más casos confirmados con vínculo temporal y epidemiológico en un lugar específico (no importados), lo que indica transmisión secundaria. El término epidemia se utiliza cuando existe transmisión sostenida en la comunidad, con múltiples casos autóctonos en varios ciclos de transmisión».
Doctora Zulma Cucunubá, directora del Instituto de Salud Pública de la Pontificia Universidad Javeriana
Esta situación en Bogotá subraya la necesidad urgente de fortalecer las campañas de vacunación para alcanzar las coberturas óptimas y evitar complicaciones en una población con esquemas incompletos, manteniendo la vigilancia para prevenir cualquier escalada.















