Siete de cada diez caficultores en las principales zonas cafeteras de Colombia, como Antioquia, Cauca, Huila, Nariño y Tolima, han reportado haber recibido llamadas extorsivas, de acuerdo con un informe investigativo de la Universidad Politécnico Gran Colombiano que analizó datos geoespaciales y estadísticos de más de mil municipios durante el período comprendido entre 2014 y 2023. Este estudio revela un aumento superior al 70 por ciento en las denuncias de extorsión en el sector caficultor, que abarca a más de 550 mil familias distribuidas en alrededor de 600 municipios, destacando la vulnerabilidad de esta actividad económica ante la reconfiguración de las dinámicas criminales tras la desmovilización de las FARC, la escasa bancarización en áreas rurales y la debilidad institucional.
El informe subraya que solo el 17 por ciento de las víctimas denuncia estos hechos, cifra que desciende por debajo del 15 por ciento entre los caficultores, lo que evidencia una normalización de los pagos ilegales motivada por el temor a represalias y la percepción de ineficacia de las autoridades. La brecha de extorsión entre caficultores y no caficultores se ha reducido drásticamente, pasando del 52 por ciento en 2015 al 9 por ciento en 2023, lo que indica una expansión del fenómeno hacia otras poblaciones rurales. En el Eje Cafetero, que incluye Caldas, Quindío y Risaralda, las tasas oscilan entre 8 y 10 casos por cada 100 mil habitantes, inferiores al promedio nacional que supera los 20 casos por 100 mil habitantes.
Repunte ligado al posconflicto y riesgos asociados
Las denuncias de extorsión experimentaron una disminución entre 2014 y 2016, pero repuntaron desde 2017 en coincidencia con la desmovilización de las FARC, extendiéndose del ámbito rural a nivel nacional y superponiéndose con zonas de conflicto armado y cultivos de coca. Los caficultores en municipios PDET enfrentan un riesgo adicional de 3,4 casos por cada 100 mil habitantes, que se incrementa en 3,5 puntos en áreas con presencia de cultivos ilícitos. En 2022, los departamentos con mayores incidencias fueron Chocó, Guaviare, Meta, Cauca y Arauca, aunque el informe no encuentra asociación significativa con tasas de homicidio o secuestro.
Comparación regional e implicaciones para el sector
A diferencia de países vecinos como Perú y Ecuador, donde las tasas de extorsión no superan los 5 casos por 100 mil habitantes, Colombia muestra una presión criminal mucho mayor sobre sus productores de café, fortaleciendo a grupos delincuenciales mediante la impunidad y el silencio de las víctimas. Este panorama exige una respuesta urgente de las autoridades para proteger a las más de 550 mil familias caficultoras, cuyo sustento se ve amenazado en regiones clave como el Eje Cafetero, donde La Veintitrés Manizales reporta cotidianamente los desafíos del campo cafetero ante esta ola de criminalidad.















