El Comité Empresarial Ecuatoriano y la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (Andi) manifestaron su profunda preocupación por la guerra arancelaria bilateral desatada entre ambos países, originada en la falta de seguridad en las zonas fronterizas, y exhortaron a los gobiernos a entablar un diálogo técnico e institucional urgente para priorizar la seguridad fronteriza y la estabilidad económica. Esta declaración conjunta resalta cómo las medidas comerciales restrictivas están afectando los flujos comerciales, los sectores productivos y las cadenas regionales de valor en la histórica y estratégica relación entre Colombia y Ecuador.
La escalada de tensiones, marcada por el incremento de aranceles, amenaza con repercutir directamente en el empleo, la inversión y el comercio bilateral, impactando también a los consumidores y las economías locales. Ecuador figura entre los principales destinos de las exportaciones colombianas, junto a Estados Unidos, Perú, Panamá y México, lo que subraya la importancia de esta integración productiva y la necesidad de que las medidas restrictivas no sustituyan soluciones de fondo a los problemas de seguridad en las zonas fronterizas.
Llamado a la cooperación binacional
Las organizaciones empresariales enfatizan que la cooperación y la coordinación binacional son fundamentales para enfrentar desafíos comunes y preservar la estabilidad regional, promoviendo un diálogo que fortalezca la integración económica en lugar de fragmentarla con barreras arancelarias.
«el incremento de aranceles podría tener consecuencias directas en el empleo, la inversión, el comercio y la actividad de las cadenas regionales de valor, además de impactar a consumidores y economías locales»
Comité Empresarial Ecuatoriano y Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (Andi)
«la cooperación y la coordinación binacional son fundamentales para enfrentar desafíos comunes y preservar la estabilidad regional»
Comité Empresarial Ecuatoriano y Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (Andi)
Este pronunciamiento llega en un momento crítico para las relaciones comerciales entre Colombia y Ecuador, donde la estabilidad en la frontera no solo es clave para la seguridad, sino también para el sostenimiento de cadenas de valor regionales que benefician a ambos países y a la economía andina en general.















