La selección de Croacia irrumpió con fuerza en su debut mundialista en Francia 1998, dirigida por el experimentado Miroslav Blažević y con figuras estelares como Davor Šuker, Robert Prosinečki, Robert Jarni, Slaven Bilić, Zvonimir Boban, Mario Stanić, Igor Tudor, Dario Šimić y Goran Vlaović, alcanzando las semifinales y asegurando la medalla de bronce tras vencer 2-1 a Países Bajos en el partido por el tercer puesto disputado en el Parque de los Príncipes de París. Este hito llegó apenas tres años después de la independencia de Yugoslavia en 1995, tras una guerra devastadora, cuando la FIFA y la UEFA reconocieron oficialmente a Croacia para competir en torneos internacionales.
En el grupo H, Croacia clasificó en segundo lugar detrás de Dinamarca con dos victorias y una derrota: superó 3-1 a Jamaica con goles de Stanić, Prosinečki y Šuker, luego 1-0 a Japón gracias a Šuker, pero cayó 0-1 ante Argentina. En octavos de final, avanzaron al imponerse a Rumania en penales con Šuker como ejecutor decisivo. Los cuartos de final en el Gerland de Lyon fueron memorables, con un 3-0 sobre Alemania, que jugó con un hombre menos tras la expulsión de Christian Wörns, gracias a los tantos de Jarni, Vlaović y Šuker. Sin embargo, en las semifinales del Stade de France cayeron 1-2 ante el anfitrión Francia con gol de Šuker, antes de redimirse con los goles de Prosinečki y Šuker ante Países Bajos.
La Bota de Oro y el estilo croata
Davor Šuker se convirtió en la estrella indiscutible del torneo al anotar seis goles, lo que le valió la Bota de Oro como máximo artillero. El equipo combinó un equilibrio físico impresionante con una solidez defensiva y letales contraataques, forjados en la escuela yugoslava de los años 80, donde brillaron en el Mundial Sub-20 de Chile 1987 y con el Estrella Roja ganando la Copa de Europa en 1991. Previamente, en la Eurocopa 1996 habían llegado a cuartos de final, eliminados por Alemania, lo que les dio confianza para este debut mundialista, tras clasificar segundos en su grupo eliminatorio por detrás de Dinamarca.
Un legado que inspira generaciones
El bronce de 1998 marcó el inicio de una era gloriosa para el fútbol croata, inspirando a generaciones posteriores con jugadores como Luka Modrić, Mario Mandžukić, Ivan Rakitić, Ivan Perišić, Marcelo Brozović y Mateo Kovačić, que llevaron a la selección a las finales de los Mundiales de 2018 y 2022, consolidando a Croacia como una potencia sorpresa en el escenario global.











