David Luna, exministro y uno de los impulsores clave de la coalición política, defendió con firmeza la independencia de la alianza que respalda a la candidata presidencial Paloma Valencia y su fórmula vicepresidencial Juan Daniel Oviedo, tras el triunfo en la Gran Consulta por Colombia del 8 de marzo, que congregó 5.857.395 votos. En una entrevista en el programa Recap Blu de Blu Radio, Luna rechazó las etiquetas uribistas que algunos críticos han intentado imponer al grupo, respondiendo directamente a cuestionamientos sobre presuntos vínculos con el uribismo y el Centro Democrático, especialmente tras sugerencias de que algunos integrantes habían sacado «su uribista interior» después de la consulta.
Luna enfatizó la identidad propia de la coalición, destacando que esta surge de una agenda común centrada en la modernización del Estado, la seguridad, la lucha contra el hambre y el desarrollo tecnológico, impulsada inicialmente por él junto a figuras como Juan Manuel Galán y Mauricio Cárdenas. Nueve precandidatos iniciales han respaldado ahora la fórmula ganadora de Valencia y Oviedo, consolidando un frente amplio que busca superar las pugnas tradicionales de la política colombiana.
Rechazo a las etiquetas políticas heredadas
El exministro, quien ha colaborado en el pasado con líderes como Enrique Peñalosa, Rafael Pardo, Juan Manuel Santos y Germán Vargas Lleras, se presentó como un liberal defensor de la Constitución de 1991 y aclaró que no es militante del Centro Democrático. Aunque Paloma Valencia reconoce su cercanía con Álvaro Uribe, Luna insistió en diferenciar trayectorias personales de lealtades colectivas, subrayando que la coalición representa una alternativa fresca ante el desgaste de las divisiones partidistas.
«Yo le quiero contestar a la gente que soy palomista y soy oviedista, porque son las personas que nos representan».
David Luna, exministro
«En Colombia se cree que porque uno trabajó con alguien es propiedad de esa persona».
David Luna, exministro
En su intervención, Luna también expresó que «ellos son ellos y yo soy yo», rechazando la idea de herencias políticas automáticas, y concluyó que «la gente está cansada de esa pugna política o de esa persona que quiere llegar al poder haciéndole zancadilla al otro», abogando por un cambio que priorice soluciones concretas sobre confrontaciones estériles.











