En un doble homicidio que conmociona a la localidad de Suba en Bogotá, los adultos mayores Guillermo Alberto Anzola y Gloria Isabel Guerrero fueron encontrados sin vida en su vivienda ubicada en el barrio Aures, víctimas de múltiples heridas causadas con arma blanca. La pareja, que compartió hogar durante casi tres décadas, yacía en circunstancias que generan alarma: Anzola boca arriba junto a la cama y cerca de su bastón, dado que padecía una enfermedad terminal, mientras Guerrero estaba envuelta en una cobija bajo otra cama. La Policía Metropolitana de Bogotá y el CTI de la Fiscalía iniciaron de inmediato las investigaciones, tras el hallazgo de los cuerpos motivado por la revisión de cámaras de seguridad por parte del cuñado de la familia.
La escena del crimen presentaba un evidente desorden, con ropa y cobijas revueltas, aunque no se reportó robo de objetos de valor como celulares o dinero en efectivo, lo que lleva a los investigadores a barajar la hipótesis de que el caos fue simulado para aparentar un hurto. En la casa también residía una menor de siete años, nieta de las víctimas e hija de la hija de la pareja, junto con el expareja de esta última, quien vivía allí desde noviembre pese a que su relación de veinte años había terminado en 2024. El hombre, desempleado y quien pagaba un arriendo mensual, declaró bajo juramento que no se encontraba en la vivienda durante los hechos.
Testimonio desgarrador de la hija de las víctimas
La hija de Anzola y Guerrero relató con detalle los momentos del descubrimiento, explicando que al llegar la policía tras la alerta de las cámaras, avanzaron hacia el cuarto de sus padres, cuya puerta estaba asegurada. «Abrimos. Entraron los policías. Seguimos derecho al cuarto de mis papás, pero la puerta estaba cerrada con seguro. Yo me asomé por la ventana y vi a mi papá al lado de la cama, tirado en el piso boca arriba. Todo estaba revolcado: la ropa, las cobijas», describió. Además, en las grabaciones se observó «un hombre que llevaba una cachucha puesta que era de mi papá, y que con un trapo —o con algo— se estaba tapando la cara».
«Vivían ellos dos, mi papá y mi mamá, con una hija mía, menor de edad de siete años. También vivía mi expareja sentimental y padre de mis dos hijos».
Hija de las víctimas
La mujer también reveló el contexto de su relación con el expareja: «Yo tuve una relación marital y de convivencia por 20 años seguidos, pero esa relación se acabó en el año 2024. Él me pegaba, me agredía físicamente y psicológicamente y por eso yo lo demandé por violencia intrafamiliar». Mientras las autoridades analizan las grabaciones de seguridad y los testimonios recopilados, la familia exige celeridad en el esclarecimiento del caso para llevar ante la justicia a los responsables de esta tragedia que enluta a un hogar en Suba.
«Yo tuve una relación marital y de convivencia por 20 años seguidos, pero esa relación se acabó en el año 2024. Él me pegaba, me agredía físicamente y psicológicamente y por eso yo lo demandé por violencia intrafamiliar».
Hija de las víctimas











