20% de mujeres colombianas accede a pensión con mesada 16% menor que hombres

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Un estudio realizado por Fedesarrollo para el fondo de pensiones y cesantías Protección, con el respaldo de Sura Asset Management y BID Invest, ha revelado una alarmante brecha de género en el sistema previsional colombiano, donde solo el 20 por ciento de las mujeres accede a una pensión, y cuando lo hace, recibe una mesada pensional un 16 por ciento menor que la de los hombres, debido principalmente a las desigualdades estructurales en salarios, informalidad laboral y acceso al mercado de trabajo.

En Colombia, con una población de 26 millones de mujeres frente a 25 millones de hombres, la tasa de ocupación laboral femenina alcanza apenas el 35 por ciento, comparada con el 53 por ciento de los hombres, lo que limita drásticamente sus cotizaciones y ahorros pensionales. Las mujeres enfrentan una brecha salarial mensual de 1,2 millones de pesos menos, equivalente a un 20 por ciento inferior, lo que se traduce en una capacidad de ahorro pensional un 13 por ciento menor y un ahorro acumulado un 12,6 por ciento inferior en los grandes empleadores.

Desigualdades que persisten en el ahorro y la vejez

Las trabajadoras independientes acumulan hasta 3,3 veces menos que las empleadas formales, con una brecha de nueve millones de pesos, agravada por la informalidad que restringe la acumulación de capitales. Aunque menos del 40 por ciento de las mujeres con ingresos entre siete y 17 salarios mínimos legales mensuales vigentes realiza ahorro voluntario, las jóvenes de la Generación Z muestran una participación del cinco por ciento en ahorro a largo plazo, por debajo del 17 por ciento promedio de otras generaciones, pese a una mayor disposición femenina hacia estos productos en estratos medio-alto.

La reciente reforma pensional, que establece un sistema de pilares contributivo y voluntario, no logra cerrar esta brecha de género, perpetuando un impacto profundo en la autonomía económica y el bienestar de las mujeres durante su vejez. Esta paradoja es evidente en que, a pesar de su mayor inclinación al ahorro voluntario, las mujeres enfrentan un bajo acceso a productos complementarios, lo que limita su acumulación total y resalta la necesidad urgente de políticas que aborden estas desigualdades estructurales en el mercado laboral colombiano.

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