Hijo de Gilberto Rodríguez Orejuela revela pacto de 2006 con EE.UU. por 4.000 propiedades y salud crítica de Miguel

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Fernando Rodríguez Mondrágón, hijo de Gilberto Rodríguez Orejuela, conocido como el «Ajedrecista» y uno de los fundadores del Cartel de Cali, sorprendió al revelar en sus redes sociales el histórico acuerdo alcanzado en 2006 con el gobierno de Estados Unidos. En ese pacto, la familia entregó más de 4.000 propiedades, que abarcaban mansiones, edificios de lujo, centros comerciales, droguerías y extensas tierras en Colombia y plazas estratégicas en el exterior, a cambio de beneficios jurídicos para sus familiares y la eliminación de sus nombres de la Lista Clinton. Además, detalló el delicado estado de salud de su tío Miguel Rodríguez Orejuela, quien cumple condena en una prisión federal de Illinois con solo tres años restantes, pero con una esperanza de vida inferior a 365 días debido a un cáncer de próstata avanzado.

Este acuerdo de extinción de dominio, firmado con los departamentos de Justicia y Tesoro de Estados Unidos, representó una de las mayores incautaciones de activos en la lucha contra el narcotráfico, con las propiedades transferidas al Estado colombiano. Aproximadamente 128 de ellas quedaron reservadas para el sustento familiar, aunque algunas no entregadas fueron saqueadas por testaferros y administradores desleales. El Cartel de Cali, que dominó las rutas de narcotráfico en la década de 1990 bajo el mando de los hermanos Gilberto y Miguel Rodríguez Orejuela, consolidó un vasto patrimonio que ahora sale a la luz pública gracias a las publicaciones recientes de Fernando en redes sociales.

El imperio inmobiliario del Cartel de Cali

Durante la década de los 90, el Cartel de Cali acumuló un patrimonio inmenso que iba más allá del dinero en efectivo, extendiéndose por gran parte del territorio colombiano y puntos clave internacionales. Gilberto Rodríguez Orejuela falleció en prisión, mientras que los familiares de Miguel, quien permanece recluido en Illinois, han impulsado solicitudes de liberación humanitaria por su enfermedad terminal, incluyendo tratamientos privados pagados por sus hijos. Estas peticiones, que también proponían su rol como gestor de paz en Colombia y clemencia presidencial, fueron rechazadas durante la administración Trump.

«Durante la década de los 90, el cartel de Cali, bajo el mando de los hermanos Rodríguez Orejuela, consolidó un patrimonio que desafiaba cualquier registro contable. No se trataba solo de dinero en efectivo; era un imperio de más de 4.000 propiedades que incluía mansiones, edificios de lujo, centros comerciales, droguerías y extensiones de tierra que mapeaban gran parte del territorio colombiano y plazas estratégicas en el exterior.»

Fernando Rodríguez Mondrágón, hijo de Gilberto Rodríguez Orejuela

El punto de inflexión llegó con el pacto de 2006, donde la familia se comprometió a ceder todos sus bienes lícitos e ilícitos para obtener alivio judicial. Esta revelación pública reaviva el debate sobre las extradiciones, las condiciones carcelarias y las posibles salidas humanitarias en casos de narcotraficantes de alto perfil.

«El punto de quiebre definitivo ocurrió con el histórico acuerdo firmado con el gobierno de los Estados Unidos, con el departamento de justicia y tesoro en 2006. Bajo este pacto, conocido como el “Acuerdo de Extinción”, la familia Rodríguez Orejuela se comprometió a entregar la totalidad de sus bienes lícitos e ilícitos a cambio de beneficios jurídicos para sus familiares y la eliminación de nombres de la Lista Clinton.»

Fernando Rodríguez Mondrágón, hijo de Gilberto Rodríguez Orejuela

En cuanto a Miguel Rodríguez Orejuela, su situación es alarmante: restan tres años de sentencia, pero los diagnósticos médicos indican que no superará el año venidero. Sus hijos continúan luchando por su liberación, en un contexto donde el legado del Cartel de Cali sigue generando controversia sobre justicia, salud y reconciliación en Colombia.

«Miguel cumple su condena en una prisión federal en Illinois, donde le restan aproximadamente tres años de sentencia. Sin embargo, su estado de salud es crítico; padece un cáncer de próstata avanzado y, según los diagnósticos médicos más recientes, su esperanza de vida es menor a un año.»

Fernando Rodríguez Mondrágón, hijo de Gilberto Rodríguez Orejuela

Esta denuncia en redes sociales no solo ilumina un capítulo olvidado de la lucha antidrogas, sino que pone en el tapete preguntas sobre el cumplimiento de acuerdos internacionales y el trato a reos enfermos terminales, en medio de un país que aún lidia con las secuelas del narcotráfico de los 90.

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