La Fiscalía General de la Nación investiga a exdirectivos de la empresa Drummond por la presunta entrega de listas de sindicalistas a paramilitares de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) para su asesinato entre febrero y octubre de 2001. Según testimonios reservados de Salvatore Mancuso, exjefe de las AUC, y Jairo de Jesús Charris, exjefe de seguridad de ISA, el coronel retirado Luis Carlos Rodríguez, quien era jefe de seguridad de Drummond, proporcionó el listado a la estructura paramilitar liderada por Juan Andrés Álvarez, bajo instrucciones de James Lee Atkins, jefe nacional de seguridad de la multinacional, y con conocimiento de Alfredo Araújo Castro, vicepresidente de relaciones comunitarias. Otros implicados incluyen a Augusto Jiménez, expresidente de Drummond en Colombia. Los hechos ocurrieron en la mina La Loma y el puerto de Santa Marta, donde los sindicalistas eran vistos como guerrilleros y un obstáculo por sus exigencias laborales.
Han transcurrido 25 años desde los crímenes, y la investigación ha sido obstaculizada por seis fiscales diferentes, recusaciones y recursos legales, con el expediente sin pronunciamiento desde el 9 de mayo de 2025. Estos testimonios, obtenidos por Caracol Radio, revelan nexos con figuras como Rodrigo Tovar Pupo, alias ‘Jorge 40’, y Édgar Ospino, alias ‘Tolemaida’. Además, ya hay condenas contra Jaime Blanco Maya, Jairo Charris, Óscar José Ospino (‘Tolemaida’) y Alcides Mattos (‘Samario’) por los homicidios, mientras que procesos contra José Miguel Linares y Augusto Jiménez por financiación a las AUC permanecen detenidos.
Testimonios que sacuden la investigación
Salvatore Mancuso detalló en su declaración cómo se ejecutaron las operaciones mortales basadas en la información suministrada por Rodríguez. Jairo de Jesús Charris, por su parte, señaló directamente a Jiménez, Rodríguez, Araújo y Jorge Garzón como acordes con los homicidios, argumentando que el sindicato debía ser eliminado por ser «guerrillero», bajo órdenes de Gary Drummond. Mancuso también advirtió sobre Atkins, un norteamericano que contactó a ‘Jorge 40’ y que, según él, formaba parte de la CIA. Charris recibió amenazas de Atkins, Araújo y las AUC para guardar silencio.
«Esta información la entregó el coronel Rodríguez y con base en ella se ejecuta la operación en la cual se asesina a estas personas que estaban en la lista»
Salvatore Mancuso, exjefe AUC
«Los que estaban de acuerdo con esos homicidios fueron los que ya relacioné: Augusto Jiménez —entonces presidente de Drummond en Colombia—, el coronel Rodríguez, Alfredo Araújo, el señor Jorge Garzón… Que al sindicato tenían que asesinarlo porque eran guerrilleros y ellos no podían tener un sindicato guerrillero, que esa era la orden de Gary Drummond»
Jairo de Jesús Charris, exjefe seguridad ISA
«La Drummond tenía un representante que envió a hablar con las Autodefensas, que era un señor norteamericano llamado James Atkins con Rodrigo Tovar ‘Jorge 40’… le dije que tuviera mucho cuidado porque esta persona hacía parte de la CIA»
Salvatore Mancuso, exjefe AUC
Contexto y respuestas de Drummond
El exgobernador del Magdalena, Trino Luna, confirmó ante la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) acuerdos entre Drummond y las AUC para proteger la línea férrea. La empresa, por su parte, rechaza las acusaciones, califica a los testigos como desacreditados en procesos judiciales de Estados Unidos y niega cualquier patrocinio a paramilitares. Esta investigación revive un capítulo oscuro de la violencia en la región carbonífera, donde los sindicatos enfrentaron una represión sistemática, y podría derivar en nuevas imputaciones si los testimonios prosperan pese a los obstáculos acumulados.











