Transportistas y comerciantes de la frontera colombo-ecuatoriana han bloqueado el puente internacional de Rumichaca en una protesta que cumple cerca de diez días, exigiendo el fin de los aranceles mutuos del 50 por ciento que ambos países se han impuesto, lo que ha generado una grave crisis laboral. Líderes como Carlos Bastidas, presidente de la Asociación de Transporte Pesado del Carchi, y el transportista ecuatoriano Fabián Figueroa, encabezan las manifestaciones con consignas como “Aranceles no, trabajo sí”, restringiendo completamente el paso de camiones y mercancías hasta el 18 de marzo de 2026, en medio de la falta de respuestas institucionales de los gobiernos de Gustavo Petro en Colombia y Daniel Noboa en Ecuador.
La escalada comercial comenzó cuando Ecuador impuso restricciones al ingreso de productos colombianos por Rumichaca y aplicó aranceles de hasta el 50 por ciento desde enero y el 1 de marzo de 2026, a lo que Colombia respondió el 2 de marzo con un decreto que amplió sus aranceles del 30 al 50 por ciento sobre más de 185 productos ecuatorianos, argumentando que las medidas violan el artículo 73 del Acuerdo de Cartagena. Esta guerra arancelaria ha provocado una reducción estimada del 75 por ciento en las importaciones ecuatorianas a Colombia y del 79 por ciento en las exportaciones colombianas a Ecuador, afectando a miles de trabajadores del transporte, tramitadores y comerciantes, con productos como madera, pescado, camarones, arroz, aceite de palma, agropecuarios sensibles, energía eléctrica, medicamentos y café paralizados en la frontera.
Crisis laboral y riesgo de colapso económico
El bloqueo total del comercio binacional ha llevado a una parálisis económica en la región fronteriza, fomentando el trabajo informal y amenazando con un colapso en el empleo formal, según denuncian los afectados. La decisión colombiana surgió de un borrador del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, mientras Ecuador mantiene sus restricciones sin ceder, dejando a los manifestantes sin avances institucionales hasta la fecha.
“La realidad que refleja todos los señores que somos afectados, los transportistas, los tramitadores y sobre todo las exportaciones e importaciones que están en cero y lo único que está fomentando es el trabajo informal por todo lo largo de la frontera”.
Carlos Bastidas, presidente de la Asociación de Transporte Pesado del Carchi
“Nosotros al momento estamos bloqueados y nuestra afectación es al 100% (…) De igual manera aquí tenemos el mismo efecto que en Colombia”.
Fabián Figueroa, transportista ecuatoriano
La protesta, que resuena con el grito unificado de “Aranceles no, trabajo sí”, pone en jaque la relación comercial entre ambos países y urge una intervención urgente de los presidentes Petro y Noboa para evitar mayores perjuicios en una zona vital para el intercambio regional.












