La Secretaría Distrital de Ambiente de Bogotá, liderada por la secretaria Adriana Soto, instaló por primera vez una estación de monitoreo en tiempo real para medir la calidad y cantidad del agua en el humedal Córdoba, ubicado en la localidad de Suba. Este dispositivo autónomo, alimentado por paneles solares y que utiliza agua de lluvia para su mantenimiento, se ubica en el canal que conduce el agua a través del ecosistema, permitiendo un seguimiento preciso de las fuentes hídricas.
La iniciativa busca controlar la contaminación, evaluar el estado del ecosistema y anticipar riesgos como inundaciones o sequías. “Por primera vez un humedal de Bogotá cuenta con su propia estación para medir en tiempo real la calidad y cantidad de agua que fluye a través de este ecosistema”, afirmó Adriana Soto, secretaria de Ambiente. Esta herramienta forma parte de las estrategias de la Secretaría para proteger las fuentes hídricas de la ciudad.
Monitoreo continuo de variables clave
La estación registra de manera continua parámetros como el nivel del agua, la velocidad del flujo, el oxígeno disuelto, el pH, la turbiedad, la temperatura y la conductividad eléctrica. Estos datos facilitan la toma de decisiones ambientales, la detección de vertimientos contaminantes y la evaluación de los avances en la restauración del humedal. “Nos permite comprobar con datos cómo la restauración limpia el agua, ayuda a que el humedal mantenga niveles adecuados y hace que haya más biodiversidad”, explicó Soto.
“Con esta estación también podremos anticipar riesgos de inundación o sequía, detectar posibles vertimientos contaminantes”.
Adriana Soto, secretaria de Ambiente
Importancia ecológica y participación ciudadana
El humedal Córdoba integra la cuenca del río Salitre y mantiene conexiones ecológicas con los cerros orientales, así como con el humedal Juan Amarillo-Tibabuyes. Su biodiversidad destaca por especies como el caucho tequendama (Ficus tequendamae), el aliso (Alnus acuminata) y el arrayán (Myrcianthes leucoxyla) en la flora, junto a fauna como la rana sabanera (Dendropsophus labialis), la culebra sabanera (Atractus crassicaudatus), el curí (Cavia anolaimae), colibríes y atrapamoscas. Además, el proyecto incorpora un componente de ciencia participativa que involucra a colegios, organizaciones y ciudadanos en el cuidado del ecosistema.












