Monseñor Darío Echeverri, sacerdote y exsecretario de la Comisión de Conciliación, relató en una entrevista concedida a la revista Semana los intensos esfuerzos de diálogo y reconciliación que impulsó con las FARC y el ELN durante los gobiernos de presidentes colombianos desde Andrés Pastrana hasta Gustavo Petro. Desde el templo de la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús, conocida como Basílica Menor del Voto Nacional en Bogotá, un espacio histórico de encuentro para sectores opuestos, víctimas y políticos, Echeverri destacó las autorizaciones recibidas para gestionar un acuerdo humanitario con las FARC, las seis rondas de diálogos con el ELN en el primer año del gobierno de Álvaro Uribe, y otros intentos de paz promovidos por la Iglesia Católica y la Comisión de Conciliación con el fin de fomentar la reconciliación en medio del conflicto armado colombiano.
En su testimonio, el sacerdote recordó cómo fueron las primeras personas autorizadas por el expresidente Uribe para impulsar el acuerdo humanitario, logrando incluso el primer reconocimiento de Manuel Marulanda a unos intermediarios para ese propósito. Detalló que, a pesar de la firme posición de Uribe de no ceder ni un metro cuadrado de despeje territorial, al final aceptó que dos pueblos en el Valle sirvieran como escenario para negociaciones y respaldó la mediación de un país europeo. Además, subrayó las seis rondas de diálogos entre el Gobierno y el ELN en ese primer año de mandato uribista, procesos que contaron con el respaldo de la Iglesia Católica, autorizada explícitamente por Uribe, y en los que Luis Carlos Restrepo consultó avances previos con el ELN antes de asumir el cargo.
Diálogos interrumpidos y oportunidades perdidas
Los esfuerzos se vieron interrumpidos en ocasiones por intervenciones externas, como las de Hugo Chávez y Piedad Córdoba, y procesos posteriores resultaron fallidos en gobiernos subsiguientes. Echeverri también mencionó que el Vaticano consultó directamente a Uribe sobre su disposición para diálogos con el ELN durante el mandato de Iván Duque. En el contexto del templo Voto Nacional, recordó una eucaristía compartida con Álvaro Uribe, la senadora Paloma Valencia e Ingrid Betancourt con motivo de la candidatura de Valencia, resaltando su rol como puente entre opuestos. Adicionalmente, denunció la humedad que está dañando las obras de arte en el techo del templo y hizo un llamado al Gobierno nacional para intervenir.
«fuimos las primeras personas autorizadas por el expresidente para gestionar o impulsar el acuerdo humanitario. Y el primer reconocimiento que dio Manuel Marulanda de unos intermediarios para ese acuerdo»
Darío Echeverri, sacerdote
«Se dieron seis rondas de diálogos entre el Gobierno y ese grupo en el primer año del doctor Uribe»
Darío Echeverri, sacerdote
El monseñor no escatimó críticas a procesos más recientes, como el del actual presidente Gustavo Petro, a quien atribuyó haber rechazado una constituyente con un rotundo «No, señor» y la reelección con un «Tampoco», desperdiciando una bella oportunidad para la izquierda y la democracia colombiana. Recordó que Iván Márquez, líder de las FARC, había estudiado en un seminario y sido profesor de catequesis en San Vicente del Caguán, añadiendo un matiz personal a los relatos de paz.
«Él decía: ‘Ni un metro cuadrado de despeje’. Sin embargo, al final aceptó que hubiera dos pueblos en el Valle donde pudiera darse una negociación y aceptó la mediación de un país europeo»
Darío Echeverri, sacerdote
«La paz, o es total, o no es paz, pero falló la metodología. Quizás no fue capaz de escoger a sus verdaderos colaboradores para llevar a cabo ese propósito»
Darío Echeverri, sacerdote
En su reflexión final, Echeverri lamentó las oportunidades perdidas por el ELN y sugirió consultar directamente a líderes como Antonio García, Pablo Beltrán y Pablito, mientras insistía en que Petro y la izquierda tendrán que reconocer: «Qué lástima. Perdieron una oportunidad. Qué bueno preguntárselo a Antonio García, Pablo Beltrán y Pablito. Petro y la izquierda tuvieron una bella oportunidad que hubiera enriquecido la democracia colombiana. Creo que se tendrán que dar golpes de pecho diciendo: ‘No la aprovechamos como pudimos hacerlo’». Este testimonio revive la compleja historia de la búsqueda de paz en Colombia, subrayando el rol persistente de la Iglesia en medio de tensiones políticas y sociales.












