Declaran culpable en Alexandria, Virginia, a libanés por traficar cocaína colombiana al ELN por armas sirias

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Un jurado federal en Alexandria, Virginia, declaró culpable este lunes 23 de marzo de 2026 a Antoine Kassis, un ciudadano libanés-sirio de 59 años, por los delitos de conspiración de narcoterrorismo y provisión de apoyo material a una organización terrorista internacional. La sentencia está programada para el próximo 2 de julio, con una pena mínima de 20 años de prisión y la posibilidad de cadena perpetua. Kassis fue hallado responsable de un esquema que involucraba el intercambio de cocaína proveniente de Colombia por armas sirias destinadas al ELN, ocultas en contenedores de fruta que llegaban al puerto de Latakia, junto con el lavado de las ganancias obtenidas.

El esquema delictivo, acordado con colaboradores en Colombia y México, buscaba suministrar armas de grado militar del régimen sirio al ELN guerrillero a cambio de cientos de kilogramos de cocaína enviados a Oriente Medio, incluyendo un cargamento de 500 kilogramos en un solo contenedor. Los pagos por la cocaína importada a Latakia alcanzaban hasta 10.000 dólares por kilogramo, mientras que los movimientos financieros superaban los 100 millones de dólares en menos de 18 meses. Kassis operaba desde Líbano con contactos directos en el gobierno sirio bajo Bashar al-Assad, incluyendo a Maher al-Assad, y se presentó como primo del dictador sirio.

Una red global desmantelada por la DEA

La investigación fue liderada por la DEA desde abril de 2024, con la colaboración de autoridades de Estados Unidos, Colombia, Ghana, Marruecos, Kenia y otros países. Kassis fue detenido en Kenia y extraditado a Estados Unidos en mayo de 2025, como parte de la Operation Take Back America, una iniciativa para desarticular carteles transnacionales y el flujo de drogas y armas. Las armas provenían de arsenales sirios provistos por Rusia e Irán, y las ganancias se destinaban al Cártel de Sinaloa, a Hamas y al régimen sirio a través de impuestos y la producción de Captagon.

Juicio con evidencia abrumadora

Los fiscales Anthony T. Aminoff y Kristin S. Starr presentaron durante cinco jornadas de juicio evidencia financiera detallada y testimonios de agentes encubiertos. La operación involucró oficinas de la DEA en Bogotá, Cartagena, Accra, Rabat, Nairobi, Amán, Estambul, Panamá, Ciudad de México y Madrid, destacando la dimensión transnacional de esta red que conectaba el narcotráfico colombiano con el terrorismo en Oriente Medio y el financiamiento de grupos armados en América Latina.

Este veredicto representa un golpe significativo contra las alianzas entre narcotraficantes, terroristas y regímenes autoritarios, reafirmando el compromiso internacional para interrumpir estos flujos ilícitos que amenazan la seguridad global.

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