Corpourabá cierra 14 km de playa Bobalito en Necoclí, Antioquia, hasta 2026 por desove de tortugas

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Corpourabá, la Corporación Autónoma Regional del Urabá, ha cerrado totalmente la playa Bobalito en la vereda Lechugal de Necoclí, Antioquia, a unos 30 kilómetros del casco urbano, por un tramo de 14 kilómetros, medida oficializada el 17 de marzo y vigente hasta el 31 de diciembre de 2026, con el fin de proteger el desove de tortugas marinas. Esta restricción impide el acceso tanto a turistas como a habitantes locales, coincidiendo con el período previo a Semana Santa, cuando el alto flujo de visitantes genera ruido, basura y riesgos para la anidación de estas especies.

La playa Bobalito forma parte del Distrito Regional de Manejo Integrado, un área clave para la reproducción de tortugas verde, caná, carey y cabezona, todas en riesgo, con la carey clasificada en peligro crítico de extinción. Tres de estas especies anidan regularmente en la zona, mientras que la cabezona ha sido detectada por la presencia de nidos y huellas. Para garantizar la anidación simultánea, Corpourabá ha instalado controles de acceso y desplegado 20 operativos de vigilancia permanente.

Especies en peligro y esfuerzos locales de conservación

Entre las especies protegidas se encuentran la tortuga caná o laúd (Dermochelys coriacea), la verde (Chelonia mydas), la carey (Eretmochelys imbricata) y la cabezona (Caretta caretta). La bióloga marina Vanessa Tabares Polo ha destacado la importancia de estas medidas, mientras que desde 2009 la Asociación de Conservación Ambiental y Ecoturismo (Acaetur), fundada por la comunidad local, apoya estos esfuerzos de protección ambiental.

«La idea con la medida es detener el acceso de turistas y de la población que perjudique el entorno con quemas, basuras y/o contaminación porque es esencial proteger el entorno de la playa».

Alexis Cuesta, director de Corpourabá

Esta decisión se extiende a otros ecosistemas, como el cierre de los páramos de El Sol y La Alegría en Urrao hasta el 31 de agosto de 2026, donde solo se permite el acceso a funcionarios de Corpourabá y la Fuerza Pública, reforzando la estrategia regional para salvaguardar la biodiversidad en un contexto de creciente presión turística y ambiental.

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