Enfermero jefe del Ejército sobrevive choque de Hércules C-130 entre Puerto Leguízamo y Puerto Asís, Putumayo

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David Chávez, enfermero jefe del batallón de sanidad del Ejército Nacional, se convirtió en uno de los sobrevivientes del accidente aéreo del avión Hércules C-130 que se estrelló en la ruta entre Puerto Leguízamo y Puerto Asís, en el departamento de Putumayo, en la Amazonía colombiana. Mientras transportaban vacunas esenciales, Chávez relató con detalle el impacto del aparato contra las copas de los árboles, su salida por un orificio en el fuselaje antes de que el incendio consumiera la aeronave y cómo guió a otros compañeros heridos hacia un lugar seguro, en medio de un caos marcado por sangre, equipos volcados y fusiles esparcidos.

El militar, quien había sido asignado por instrucción del técnico a un asiento cerca de la compuerta trasera, describió un escenario de extrema tensión donde el avión comenzó a virar bruscamente hacia la izquierda, rozando las ramas de los árboles con un golpeteo ensordecedor. El fuselaje quedó ladeado y arrugado, con latas de vacunas dobladas a solo dos metros de su posición, y los sobrevivientes resbalaban por la sangre en el piso mientras buscaban desesperadamente una salida ante el avance del fuego.

El angustiante escape del infierno de llamas

En su testimonio, Chávez explicó cómo, al ver una pequeña compuerta abierta por donde ya salían las llamas, decidió lanzarse sin dudarlo, cayendo al suelo con el fuego a menos de dos o tres metros de distancia. Una vez fuera, los sobrevivientes se hundieron en el barro hasta las rodillas, enfrentando el riesgo inminente del incendio, mientras él ayudaba a evacuar a compañeros atrapados entre los escombros.

“El avión empieza a hacer un viraje hacia la izquierda y ya empiezo a ver las ramas de las copas de los árboles y empieza a vibrar más el avión. Empiezo a escuchar más ese ruido de golpeteo con las ramas. Todo lo que hicimos fue mirarnos y taparnos. Nos colocamos en posición de seguridad… Cubrí mi cabeza, me apreté bien y ya, de un momento a otro, el impacto nos sacudió”

David Chávez, enfermero jefe del batallón de sanidad del Ejército

“Había mucha sangre en el piso, el avión quedó ladeado, liso. Nos resbalábamos por la misma sangre. Había personas atrapadas entre los equipos y fusiles. Gran parte del fuselaje estaba arrugado, se veía a dos metros donde yo estaba ya todas las latas dobladas”

David Chávez, enfermero jefe del batallón de sanidad del Ejército

Tras llegar a un claro en la selva, Chávez contactó inmediatamente a su madre y al coronel Cortez, su jefe, mediante un video corto para confirmar que estaba ileso, aunque bajo observación médica posterior al accidente que involucró a militares y personal de salud en esta misión vital de abastecimiento en la región amazónica.

“La gente buscaba un punto de salida. Arriba intentaban forzar algo, una ventana o compuerta. Yo me dije: ‘Tranquilo, tranquilo’. Vi una compuertica pequeña abierta por donde salían las llamas y el fuego estaba muy cerca. Miré atrás y dije: ‘Dios, perdóname’. Me lancé por ahí y caí; el fuego estaba a menos de dos o tres metros de donde caímos”

David Chávez, enfermero jefe del batallón de sanidad del Ejército

“Llegué a un claro y llamé a mi mamá. Le dije que estaba bien. Mi mamá no entendía nada. Le mandé un videíto corto de lo que había pasado, aclarando que estaba bien”

David Chávez, enfermero jefe del batallón de sanidad del Ejército

Este suceso resalta los riesgos que enfrentan los militares y el personal médico en operaciones logísticas en zonas remotas de Colombia, donde el transporte aéreo es crucial para llevar suministros como vacunas a comunidades aisladas, y pone de manifiesto la resiliencia de figuras como Chávez en medio de la tragedia.

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