En febrero de 2025, las remesas enviadas por colombianos en el exterior alcanzaron los 1.101 millones de dólares, superando por segundo mes consecutivo a la inversión extranjera directa, que registró 814 millones de dólares, y consolidándose así como la principal fuente de divisas para el país, según datos del Banco de la República. Este flujo de dinero, proveniente principalmente de migrantes colombianos, evidenció un crecimiento sostenido que contrasta con la caída en los proyectos productivos asociados a la inversión extranjera.
Las remesas de febrero mostraron un incremento del 6,73 por ciento respecto al mismo mes de 2024, cuando sumaron 1.031 millones de dólares, y un alza del 7,9 por ciento frente a enero de 2025, que totalizó 1.020 millones. Esta cifra representa 1,3 veces el monto de la inversión extranjera directa del mes y completa 21 meses consecutivos por encima de los 1.000 millones de dólares, siendo la última vez que cayeron por debajo en mayo de 2024 con 960,09 millones. En lo corrido del año, de enero a febrero, las remesas acumularon 2.121 millones de dólares, equivalentes a unos 20 dólares per cápita para cada colombiano.
Contraste histórico con la inversión extranjera
La inversión extranjera directa en 2025 ha registrado hasta ahora 11.469 millones de dólares, lo que supone una disminución del 16,1 por ciento en comparación con los 13.684 millones de 2024, mientras que las remesas totales del año ascienden a 13.098 millones. Se trata de la primera ocasión desde 2004, cuando las remesas superaron los 3.169,9 millones de dólares frente a 3.116 millones de inversión extranjera directa, que los envíos de los compatriotas en el exterior lideren nuevamente esta categoría a nivel anual.
Este fenómeno subraya la dependencia creciente de regiones con alta migración, donde las remesas se han convertido en un ingreso clave para los hogares, impulsando el consumo familiar en medio de la situación laboral de los colombianos abroad. A diferencia de la inversión extranjera directa, vinculada a proyectos productivos de largo plazo, estos flujos monetarios ofrecen un soporte inmediato a la economía doméstica, aunque resaltan desafíos estructurales en la atracción de capitales foráneos.












