En el tercer día de la audiencia pública de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) en Medellín, ocho exintegrantes del Batallón de Artillería No. 4 Coronel Jorge Eduardo Sánchez, entre ellos Andrés Mauricio Rosero Bravo, quien era subteniente en esa época, Édgar Jesús Sánchez Restrepo y Ely de Jesús López Giraldo, reconocieron su responsabilidad en nueve falsos positivos que dejaron 19 víctimas en el Oriente antioqueño entre 2003 y 2004. Este acto forma parte de la Ruta No Sancionatoria de la JEP, orientada a consolidar la verdad, aceptar la responsabilidad y promover medidas de reparación integral para las víctimas.
Los hechos ocurrieron en municipios como San Luis, Cocorná y Granada, específicamente en el corregimiento de Santa Ana, durante operaciones militares como la denominada Espartaco. En el noveno caso, acaecido el 9 de mayo de 2004, se materializaron los asesinatos de Francisco Emilio Idárraga Marín y Ramiro de Jesús Idárraga Marín, junto con la detención ilegal de Alirio de Jesús Ramírez Giraldo. Los comparecientes detallaron cómo, disfrazados de campesinos, se trasladaron en una chiva con guías civiles conocidos como “Carmelo” y “Jimmy”, reteniendo a las víctimas durante tres horas desde Santa Ana hasta la vereda La Estrella, para luego ejecutarlas extrajudicialmente justo después de la misa del Día de la Madre. Además, se mencionó el saqueo de negocios locales por parte de los militares involucrados.
Testimonios que revelan la crudeza de los hechos
Durante la audiencia, los exmilitares ofrecieron relatos estremecedores sobre la ejecución de estos crímenes. Ángela Galvis, magistrada auxiliar de la JEP, explicó que para la operación la tropa se disfrazó de campesinos y que el soldado Ely de Jesús López Giraldo se vistió de mujer con el fin de facilitar la infiltración.
“El pelotón se sentaba encima de ellos, que iban tapados en unos plásticos (…) Ellos estuvieron retenidos desde Santa Ana, hasta la vereda La Estrella, unas tres horas”
Andrés Mauricio Rosero Bravo, compareciente
Édgar Jesús Sánchez Restrepo confesó su cercanía al momento de los disparos, mientras que otro de los militares describió el caos en Santa Ana: lluvias de disparos y gritos mientras la gente salía de la misa. Ely de Jesús López Giraldo, en un momento de profunda reflexión, calificó los actos como una barbarie impulsada por la presión de un número de bajas exigido por el general Montoya y transmitido a los comandantes del área. Los familiares de las víctimas, como Dora Ramírez Zuluaga, María Idárraga Marín y Alba Idárraga Marín, estuvieron presentes, escuchando estos testimonios en un espacio descrito como sanador.
“estaba cerca de los hermanos cuando disparé, a unos tres o cuatro metros”
Édgar Jesús Sánchez Restrepo, compareciente
“En Granada, se me ocurrió la idea de ir en la chiva. Uno utilizaba su inteligencia para hacer cosas que no eran legales (…) Se ejecutó el plan hasta que llegamos a Santa Ana y todo se salió de control, porque llegamos a Santa Ana ahí fueron lluvias de disparos, gritos, la gente estaba saliendo de la misa de Días de madre”
Uno de los militares, compareciente
“Lo que hicimos no fueron errores. Era una barbarie (…). Sus familiares hicieron parte de un número que se exigía en ese tiempo por el general Montoya, transmitidos a los comandantes en el área”
Ely de Jesús López Giraldo, compareciente
“Yo les quiero decir que el perdón es muy difícil pedirlo y es más difícil otorgarlo. No quiero que suene a revictimización. A mi madre la asesinaron en el 2001, yo no he podido perdonar. No puedo pedir perdón, si no he podido perdonar. Entonces, solo quiero que nos escuchen (…) en estos espacios sanadores. Me duele verla llorar. Esto no puede volver a suceder”
Ely de Jesús López Giraldo, compareciente
Estos ocho comparecientes, no seleccionados como máximos responsables, contribuyen a la verdad plena sobre los falsos positivos cometidos por el Batallón de Artillería No. 4 en la región. Las investigaciones de la JEP continúan, y los exintegrantes quedan sujetos a las medidas del tribunal de paz, en un proceso que busca reparación integral y evitar que estos horrores se repitan.












