El dólar en Colombia experimentará volatilidad con oscilaciones entre 3.650 y 3.720 pesos desde finales de marzo hasta el 15 de abril de 2026, según proyecciones de expertos influenciadas por las crecientes tensiones geopolíticas en Medio Oriente, particularmente en el Estrecho de Ormuz, y la reactivación del impuesto al patrimonio para personas jurídicas mediante decreto de emergencia económica. Este impuesto exige el pago del 50 por ciento de la base gravable de 200.000 UVT, equivalente a unos 10.400 millones de pesos, a una tasa del 0,5 por ciento, lo que genera presión fiscal interna al afectar la liquidez empresarial y desincentivar la inversión.
En la semana del 23 al 27 de marzo, el dólar ya mostró una racha bajista, con un promedio de 3.668,77 pesos el 27 de marzo y un cierre cercano a los 3.675 pesos, mientras que el 29 de marzo se cotizaba en compra a 3.633,33 pesos y en venta a 3.739,44 pesos. Estos movimientos se enmarcan en un contexto donde la cotización se mantiene por debajo de los 3.800 pesos desde noviembre de 2025, aunque los mercados globales registran caídas moderadas como el 0,83 por ciento en el Dow Jones, bajas en el S&P 500 y el 0,82 por ciento en el NASDAQ, agravadas por la reducción de dinámica en bolsas debido a Semana Santa y señales mixtas influenciadas por liquidez global, altas tasas en Estados Unidos, presión en commodities y monedas emergentes.
Tensiones en Medio Oriente y plazo en el Estrecho de Ormuz
Las tensiones entre Estados Unidos, Irán e Israel, con la guerra en Irán cumpliendo un mes, han extendido el plazo para abrir el Estrecho de Ormuz hasta el 6 de abril, generando incertidumbre que podría prolongar el desvío transitorio en el tipo de cambio. Henry Amorocho, profesor de Hacienda Pública y Presupuesto de la Universidad del Rosario, advirtió que Israel sigue incrementando sus ataques e Irán no ha manifestado intención de acordar con Estados Unidos, lo que quizás lleve al dólar, si no surge una noticia fuerte por el conflicto bélico, a un rango entre 3.650 y 3.720 pesos.
“mantenemos nuestra visión de un dólar estructuralmente más débil en el mediano plazo”
Rodrigo Lama, chief business officer de Global66
Por su parte, Rodrigo Lama, chief business officer de Global66, explicó que el shock energético y el reajuste de expectativas de tasas han generado un desvío transitorio que podría extenderse mientras persista la incertidumbre geopolítica. Internamente, el nuevo impuesto al patrimonio ha suscitado inquietud en gremios como el Consejo Gremial, Andi y Fenalco, al obligar a empresas sin liquidez inmediata, especialmente aquellas con activos fijos como plantas y equipo, a venderlos para cumplir con el Gobierno, desincentivando así la inversión.
“Este impuesto al patrimonio va a afectar sensiblemente la liquidez de las empresas, pero además va a desincentivar la inversión, porque ahora las empresas en vez de invertir lo que tenían para invertir lo van a utilizar en el pago de impuestos”
Henry Amorocho, profesor de Hacienda Pública y Presupuesto de la Universidad del Rosario
“para algunas empresas que no tienen el dinero, porque lo que tienen es propiedad de planta y equipo, es decir, activo fijo, van a tener que salir a realizarlos para poder cumplirle al Gobierno”
Henry Amorocho, profesor de Hacienda Pública y Presupuesto de la Universidad del Rosario
La posible intervención de la Corte Constitucional sobre la constitucionalidad de este impuesto añade más incertidumbre, en un panorama donde Estados Unidos amplió el plazo a Irán para el Estrecho de Ormuz durante la semana pasada, consolidando la proyección de volatilidad en el corto plazo pero con una tendencia estructuralmente más débil para el dólar en el mediano plazo.












