Municipio de Concepción, Antioquia, gana propiedad de iglesia principal por demanda judicial

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El municipio de Concepción, en el Oriente antioqueño de Colombia, ha logrado adjudicar a su parroquia la propiedad del terreno donde se erige su iglesia principal, construida en 1770, tras una demanda judicial interpuesta contra la cofradía de las ánimas y «nuestro amo», así como contra personas indeterminadas. La acción legal, impulsada por el párroco Humberto Hincapié con el apoyo del abogado Ramón Alcides Valencia, buscaba esclarecer la titularidad del bien para acceder a recursos estatales destinados a la restauración del templo, cuyo centro histórico fue declarado Bien de Interés Cultural por el Estado.

El origen del litigio se remonta al 6 de junio de 1860, cuando Nepomucena Osorio donó el terreno a la cofradía de las ánimas y «nuestro amo» colocado en la iglesia, según consta en la escritura registrada por el secretario de la Corporación Municipal de la época. Durante más de un siglo, la parroquia utilizó el inmueble sin mayores inconvenientes, pero el deterioro estructural reciente complicó la gestión de fondos públicos. En 2011, el párroco Hincapié solicitó un auxilio al Ministerio de Cultura, que exigió prueba de propiedad, lo que desencadenó el proceso judicial iniciado ese mismo año.

El camino judicial hacia la titularidad

La demanda de pertenencia incluyó un aviso público publicado el 26 de junio de 2011 en el periódico El Colombiano, al que nadie respondió. Ante la ausencia de reclamantes, el juez designó un curador ad litem y, el 28 de septiembre de 2012, dictó sentencia a favor de la parroquia, adjudicando la propiedad al municipio de Concepción. Este fallo ahora permite tramitar recursos para reparar el templo y preservar su valor histórico en el corazón del pueblo.

“Nepomucena Osorio otorga escritura de donación a favor de la cofradía de las ánimas i de Nuestro Amo colocado en esta iglesia”

Documento del secretario de la Corporación Municipal de la época

“El párroco fue al Ministerio de Cultura para solicitar un auxilio que le sirviera para reparar el templo y allá le exigieron que presentara un documento donde se estableciera la titularidad del bien inmueble, y dijo que él era el representante de las ánimas y de nuestro amo. No obtuvo una buena respuesta y, un poquito preocupado, me preguntó ‘¿qué se podía hacer?’ Le dije que podíamos demandar en un proceso de pertenencia, a los que figuraban como dueños y empezamos ese proceso”

Ramón Alcides Valencia, abogado

Esta resolución no solo resuelve un entuerto jurídico de más de 160 años, sino que revitaliza una tradición local arraigada como la del animero, quien en noviembre recorre las calles con una campanilla pidiendo oraciones por las almas del purgatorio, sin mirar atrás y solo por vías con salida, preservando así el patrimonio cultural e inmaterial de Concepción.

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