En un hecho que ha conmocionado a la región, el joven futbolista Juan Esteban Osorio, de 17 años y defensa sub-20 del Club Deportivo Real Sport de Calarcá, fue asesinado a tiros por sicarios frente a un local comercial en el corregimiento de Barcelona, en Calarcá, Quindío. El ataque ocurrió el domingo 29 de marzo de 2026 a las 7:13 p.m., cuando un hombre descendió de una motocicleta acompañada por un cómplice y abrió fuego contra Osorio, quien falleció minutos después de ser trasladado al hospital. En el mismo suceso resultó herido un hombre de 41 años, quien recibió un impacto en el brazo y fue atendido de inmediato.
El suceso tuvo lugar en las afueras de un local comercial próximo al parque principal, en medio de una afluencia considerable de personas, lo que generó pánico entre los testigos. Las autoridades investigan posibles motivos, entre las hipótesis se manejan represalias por una discusión previa en la zona o un posible error en la identificación de la víctima. La Policía Nacional y la Fiscalía ya recolectan pruebas, aunque mantienen reserva sobre detalles clave para no entorpecer las pesquisas.
Conmoción en la comunidad y rechazo unánime
Osorio, un prometedor jugador del Club Deportivo Real Sport, deja un vacío inmenso en su familia, compañeros de equipo y la comunidad de Calarcá, donde era conocido por su talento en la cancha y su espíritu soñador fuera de ella. La noticia de su muerte ha provocado una ola de rechazo al acto de violencia y exigencias de justicia rápida por parte de los habitantes del corregimiento de Barcelona y el municipio.
“Juan es una víctima más de la violencia que golpea a nuestro país. Hoy la violencia apaga un sueño, arrebata de su hogar a un joven soñador y deja un enorme vacío en todos los que compartieron con él dentro y fuera de la cancha”
Club Deportivo Real Sport, vía redes sociales
Las investigaciones continúan para identificar y capturar a los responsables, quienes huyeron en motocicleta tras el ataque. Este trágico episodio subraya la persistente ola de violencia que afecta al Quindío y pone en evidencia la urgencia de medidas para proteger a la juventud y frenar la criminalidad en las zonas rurales.











