En Bolívar, un municipio del departamento de Santander ubicado en la falda de un cerro a 2.500 metros sobre el nivel del mar, se encuentra el viacrucis más largo de Colombia, un sendero de 1.200 metros conocido como «El Milagroso del Picacho» que incluye las 14 estaciones tradicionales hasta llegar a una imponente escultura monumental del Santísimo de 2,40 metros de altura sobre un pedestal de cinco metros. Inaugurado en 2016 y disponible las 24 horas del día, este proyecto impulsado por la comunidad local se ha convertido en un destino imperdible para la Semana Santa, combinando devoción profunda, naturaleza exuberante y oportunidades de turismo religioso con un enfoque en la preservación ecológica. Dirigido por César Leonel Vargas, con el apoyo del sacerdote José Luis Ariza y el arquitecto Juan José Cobos en la escultura, así como la participación activa de los habitantes de Bolívar, el sendero fue construido gracias a donaciones de materiales, fondos y mano de obra local, motivado por el deseo de cumplir promesas, realizar penitencias y fomentar el turismo responsable.
El recorrido, que presenta una inclinación cercana al 45 grados y demanda aproximadamente una hora y media de caminata, ofrece vistas espectaculares hacia municipios vecinos como Vélez, Guavatá, Albania y Puente Guillermo, atrayendo a fieles y turistas que buscan una experiencia espiritual intensa en medio de la biodiversidad santandereana. Para quienes viajan desde Bucaramanga, a unos 230-235 kilómetros de distancia, el trayecto toma entre seis y siete horas por ruta montañosa vía Socorro en vehículo particular o autobús desde la Terminal de Transportes, con un costo aproximado de 80.000 pesos colombianos por pasaje. Gratuito para todos los visitantes, el sitio exige un cuidado especial por la flora y fauna nativa, y se complementa con la oferta turística de Bolívar, que incluye alojamientos, restaurantes, ríos y cascadas.
Fruto de la fe comunitaria y aliados estratégicos
Este viacrucis representa un logro colectivo, apalancado por familias locales y aliados estratégicos que aportaron para cada estación, permitiendo obras complementarias realizadas con la mano de obra de la misma comunidad. En el contexto del auge del turismo religioso en Santander durante la Semana Santa, el proyecto no solo fortalece la economía local con la llegada de peregrinos y visitantes, sino que resalta la pujanza y tenacidad de sus habitantes.
“Hablamos de que puede ser uno de los viacrucis más largos que tiene el país a nivel nacional, dada la condición de las 14 estaciones que hay en el recorrido de este sendero”
César Leonel Vargas, director del proyecto
“Este proyecto fue apalancado por aliados estratégicos y familias que dieron un aporte para cada estación, lo que permitió cubrir obras complementarias con mano de obra de la misma comunidad”
César Leonel Vargas, director del proyecto
“Es el fruto de la pujanza, la tenacidad y la identidad religiosa de esta comunidad”
José Luis Ariza, sacerdote
Así, «El Milagroso del Picacho» se posiciona como un referente nacional de devoción viva, invitando a locales y foráneos a vivir la Semana Santa con un recorrido que une fe, esfuerzo comunitario y la belleza natural de Santander.











