En un atentado con explosivos perpetrado en una motocicleta frente a la estación de policía de Briceño, Antioquia, este Viernes Santo 3 de abril de 2026 a las 7:52 p.m., un uniformado de la Policía Nacional resultó herido, lo que motivó el decreto de un toque de queda municipal por parte de la Alcaldía de Briceño. El ataque ocurrió en la plaza principal del municipio, donde una carga explosiva detonó tras el lanzamiento de una granada hacia motocicletas policiales, destruyendo infraestructura de la sede policial y varios vehículos.
El policía herido, quien se encuentra fuera de peligro, fue trasladado al hospital El Sagrado Corazón de Briceño, mientras que las autoridades desplegaron refuerzos policiales en la zona para garantizar la seguridad. Las medidas restrictivas incluyen un toque de queda desde las 10:00 p.m. del 3 de abril hasta las 5:00 a.m., extendido del 4 al 7 de abril entre las 9:00 p.m. y las 5:00 a.m., además de prohibiciones hasta el 15 de abril que impiden el parqueo de motocicletas en vías públicas y la circulación con parrillero.
Investigación apunta a grupos armados y recompensa millonaria
Las autoridades investigan la posible responsabilidad del Clan del Golfo y las disidencias de las Farc, específicamente el frente 36 al mando de Néider Yesid López Uñate, alias Primo Gay, por quien ofrecen una recompensa de 500 millones de pesos. Se sospecha que Primo Gay podría estar oculto en la región debido a una lesión reciente, en un esfuerzo por evitar una escalada de violencia en el municipio.
“He sido informado de un ataque terrorista en Briceño, este viernes santo: una carga explosiva detonó en la zona urbana y dejó un Policía herido. El uniformado está fuera de peligro. En ese municipio, que años atrás estuvo libre de coca y de minas antipersona, los criminales regresaron gracias a la paz total de Petro. Delinquen el Clan del Golfo y el frente 36 Farc de Calarcá y del bandido de Primo Gay”
Andrés Julián Rendón, gobernador de Antioquia
Briceño, un municipio que en años anteriores se había liberado de cultivos de coca y minas antipersona, enfrenta ahora la persistencia de grupos armados en la zona norte de Antioquia, lo que resalta la vulnerabilidad de la región pese a los esfuerzos por mantener la seguridad.











