El Consejo de Seguridad de la ONU no logró aprobar un proyecto impulsado por países del Golfo, tras el veto de Moscú y Pekín, que cuestionaron su enfoque y advirtieron sobre riesgos de escalada en la región.
China y Rusia bloquearon en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas una resolución que buscaba alentar el uso de escoltas armadas para buques mercantes en el estrecho de Ormuz y exigir el cese de los ataques de Irán contra infraestructuras civiles en países del Golfo. La iniciativa obtuvo 11 votos a favor y dos abstenciones —Pakistán y Colombia—, pero fue rechazada por los votos en contra de ambos miembros permanentes, lo que impidió su aprobación.
El proyecto, promovido por Bahréin con el respaldo de Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Jordania, Kuwait y Qatar, planteaba medidas para reforzar la seguridad marítima en una de las rutas más estratégicas del mundo, por donde transita cerca del 20 % del petróleo global. Sin embargo, fue criticado por omitir referencias a los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, señalados por Moscú y Pekín como factores determinantes del conflicto.
La escalada regional se remonta al 28 de febrero, cuando comenzaron bombardeos masivos de Estados Unidos e Israel sobre territorio iraní. En respuesta, Irán lanzó ataques contra países del Golfo que albergan bases militares estadounidenses y bloqueó el estrecho de Ormuz, afectando el flujo energético mundial.
En paralelo a la votación, el alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, expresó su preocupación por el tono de las declaraciones de los actores involucrados. Señaló que la retórica incendiaria, incluidas amenazas de destrucción total, podría constituir violaciones graves del derecho internacional. Desde la Secretaría General, António Guterres reiteró el llamado a respetar el derecho internacional humanitario y advirtió que las infraestructuras civiles, incluidas las energéticas, no deben ser objeto de ataques.
Rusia argumentó que la resolución representaba un precedente peligroso para el derecho internacional del mar y los esfuerzos de paz, al presentar a Irán como única fuente de inestabilidad. Su embajador sostuvo que el texto ignoraba lo que calificó como ataques ilegales de Estados Unidos e Israel, lo que, en su concepto, podía alentar una mayor escalada.
China respaldó esa postura y afirmó que el proyecto no abordaba de manera equilibrada las causas del conflicto. Su representante señaló que la iniciativa podría legitimar operaciones militares no autorizadas y agravar las tensiones en la región.
Pakistán, que se abstuvo, insistió en la necesidad de priorizar la diplomacia y el diálogo. Su delegación mencionó una propuesta conjunta con China que incluye un cese inmediato de hostilidades, el inicio de negociaciones de paz, la protección de civiles, el restablecimiento de la seguridad marítima en el estrecho de Ormuz y el respeto a la Carta de la ONU como base para una solución política.
Tras la votación, el canciller de Bahréin lamentó el resultado y advirtió que la falta de aprobación envía un mensaje negativo sobre la capacidad de la comunidad internacional para responder a amenazas contra las rutas marítimas.
Estados Unidos defendió la iniciativa y reiteró su respaldo a sus aliados en Oriente Medio. Su representante afirmó que Irán ha puesto en riesgo la estabilidad regional y el comercio global, e insistió en que debe cesar sus ataques y desbloquear el estrecho.
Por su parte, Irán rechazó el contenido del proyecto al considerar que buscaba encubrir acciones militares de Estados Unidos e Israel. Su delegado aseguró que las medidas adoptadas por Teherán son proporcionales y están dirigidas exclusivamente contra intereses estadounidenses en la región, al tiempo que afirmó que los buques no hostiles pueden transitar libremente.











