Deuda creciente y menor financiación ponen en riesgo avances globales contra la pobreza

Compartir en redes sociales

Un informe de la Organización de las Naciones Unidas advierte que la combinación de deuda externa, caída de la ayuda internacional y tensiones geopolíticas está frenando el desarrollo en países pobres, ampliando la desigualdad y revirtiendo décadas de progreso, pese a avances puntuales como el crecimiento de la inversión en energías renovables.

Un informe de la Organización de las Naciones Unidas advierte que el financiamiento para los países en desarrollo es cada vez más insuficiente, lo que está revirtiendo décadas de avances en la lucha contra la pobreza. Según el documento, factores como el aumento de la deuda externa, la caída de la inversión y el debilitamiento de la cooperación internacional están limitando la capacidad de estas naciones para invertir en salud, educación y transición energética.

El análisis señala que cerca de 3400 millones de personas viven en países que destinan más recursos al pago de intereses de deuda que a servicios básicos. En 2024, el servicio de la deuda alcanzó su nivel más alto en 20 años, mientras que la ayuda oficial al desarrollo cayó un 6% y podría seguir disminuyendo en 2025. A esto se suma la reducción de la inversión extranjera directa, que descendió un 11% el año pasado.

El informe también advierte sobre el impacto de las tensiones comerciales. El aumento de aranceles a las exportaciones de países en desarrollo encarece sus productos y limita su crecimiento económico, en un contexto de mayor fragmentación global y debilitamiento del multilateralismo.

Pese a este panorama, se registran algunos avances. La inversión en energías renovables alcanzó un récord de 2,2 billones de dólares en 2024, duplicando la destinada a combustibles fósiles, mientras que el comercio entre países en desarrollo se ha multiplicado en las últimas dos décadas. Sin embargo, la brecha de financiamiento para cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible sigue siendo de cuatro billones de dólares anuales.

El documento concluye que la implementación de los acuerdos alcanzados en la Cumbre de Sevilla 2025 será clave para mejorar el acceso a recursos y fortalecer la cooperación internacional, en un contexto que exige respuestas coordinadas para evitar un mayor retroceso en los indicadores globales.

Sigue leyendo