Avianca impide abordar a venezolana con su perro en El Dorado de Bogotá y exige pasaje extra

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Sylvia Álvarez, ciudadana venezolana, denunció públicamente a la aerolínea Avianca después de que le impidieran abordar un vuelo en el aeropuerto El Dorado de Bogotá con su perro Max, durante una conexión desde Caracas, Venezuela, hacia Estados Unidos. Pese a que la documentación para viajar con la mascota había sido validada previamente por la misma compañía en Caracas, en Bogotá le exigieron comprar un pasaje adicional que superó los mil dólares, dejándola en una situación de extrema incomodidad tras horas de espera sin recibir una solución clara de parte del personal de la aerolínea.

La afectada relató que, una vez en el aeropuerto colombiano, pasó varias horas sin que le ofrecieran una respuesta satisfactoria, cuestionando el cumplimiento de los requisitos documentales que ya habían sido aprobados en Venezuela. Esta experiencia, que involucró a su fiel compañero Max, generó un fuerte malestar en Sylvia, quien enfatizó la inconsistencia en el manejo del caso por parte de Avianca.

Denuncia que genera revuelo en redes sociales

La queja de Sylvia Álvarez se viralizó rápidamente en las redes sociales, donde miles de usuarios expresaron su solidaridad y cuestionaron la actuación de una funcionaria de Avianca en Bogotá, exigiendo explicaciones sobre por qué se validó todo en Caracas pero se negó el embarque en Colombia. Hasta el momento, la aerolínea no se ha pronunciado oficialmente sobre el incidente, lo que ha avivado los reclamos de los internautas que demandan mayor consistencia en las políticas para viajes con mascotas.

«la peor que ha tenido viajando»

Sylvia Álvarez

«La misma aerolínea que me deja embarcar en Caracas y me dice que todo está bien, me dejó varada en Colombia»

Sylvia Álvarez

Este caso pone en evidencia las dificultades que enfrentan los pasajeros con mascotas en rutas internacionales y resalta la necesidad de protocolos unificados por parte de las aerolíneas para evitar situaciones similares que afecten a viajeros como Sylvia Álvarez y su perro Max, cuyo destino final quedó frustrado por la exigencia imprevista del pasaje extra.

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