La Secretaría de Salud departamental de Santander ha reportado 54 casos confirmados de mal de Chagas durante lo corrido de 2026, de los cuales 27 se encuentran en fase crónica, afectando principalmente a zonas rurales y urbanas del departamento como San Gil, Suaita, Mogotes, Bucaramanga, Floridablanca y Enciso. Esta enfermedad, transmitida por el insecto conocido como “pito” que porta el parásito Trypanosoma cruzi, se propaga cuando las personas entran en contacto con sus heces al rascarse las picaduras, lo que evidencia una circulación activa del vector en dichas áreas.
Entre las cifras destacadas, San Gil registra el mayor número con cinco casos, seguido de Suaita con tres, mientras que Mogotes, Bucaramanga, Floridablanca y Enciso reportan dos cada uno. La mayoría de los casos en fase crónica corresponden a mujeres en entornos urbanos, representando el 58,6 por ciento del total, lo que subraya la dispersión del mal más allá de las zonas rurales tradicionales.
Alerta por el avance silencioso de la enfermedad
El mal de Chagas progresa de manera sigilosa, con síntomas iniciales leves que pueden pasar desapercibidos, para luego generar graves complicaciones en el corazón y el sistema digestivo durante su fase crónica. Las autoridades sanitarias han emitido una alerta ante el aumento de casos crónicos y su dispersión geográfica, lo que incrementa el riesgo de complicaciones severas y representa una mayor carga para el sistema de salud del departamento.
Frente a esta situación, se intensifica la vigilancia epidemiológica activa en Santander, con llamados urgentes a la detección temprana, el control vectorial en los hogares, la mejora de las condiciones de vivienda y la educación comunitaria para prevenir nuevos contagios y mitigar el impacto de la enfermedad en la población.












