En una audiencia territorial de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) celebrada el 23 de abril en Antioquia, diez exmilitares de la Brigada 17 del Ejército Nacional, encabezados por el capitán Orlando Espinosa Beltrán, reconocieron su responsabilidad en la masacre de La Resbalosa. Este hecho ocurrió el 21 de febrero de 2005 en las veredas La Resbalosa y Mulatos Medios de Apartadó, donde permitieron que paramilitares asesinaran a ocho personas, entre ellas cuatro menores: Santiago de 18 meses, Natalia de 6 años, Deyner de 11 años y Beyanira de 16 años, además de cuatro adultos. La masacre surgió de una alianza con paramilitares conocidos como alias Latón y Jonás, utilizados como «guías» para señalar objetivos, tras una orden emitida el 15 de febrero por el general Mario Montoya y el coronel Duque, comandante del batallón.
El reconocimiento reveló que el Ejército Nacional recurrió a esta colaboración porque un descalabro en El Porroso había dejado 22 soldados muertos, y se buscaba ubicar al grupo insurgente responsable. La comunidad de San José de Apartadó fue vista por el coronel Duque como un «nido de guerrilla», con paramilitares alegando la presencia de más de 150 guerrilleros, lo que llevó a señalar falsamente a las víctimas como colaboradores. Espinosa Beltrán detalló que el general Montoya ordenó explícitamente que sin guías paramilitares no se realizara la operación, práctica habitual en la Brigada 17, que solía suministrarlos.
Emotivas declaraciones de comparecientes y familiares
Durante la audiencia, adornada con flores, cacao y plátanos, las familias de las víctimas encendieron una vela en un acto de memoria. Orlando Espinosa Beltrán expresó profundo arrepentimiento por los hechos.
«Pienso en el silencio que quedó en las casas vacías, en los abrazos ausentes, en las familias que han tenido que aprender a vivir con la pérdida. Necesito decirles que lo siento, lo siento de verdad. La memoria es lo único que protege la dignidad de quienes ya no pueden hablar.»
Orlando Espinosa Beltrán, capitán de la Brigada 17
Los familiares exigieron verdad total y justicia. Nélida Guerra Tuberquia, hermana de la víctima Luis Eduardo Guerra y tía de Deyner, relató la inocencia de su hermano y sobrino.
«Pedimos que asuman su responsabilidad y se comprometan con la verdad. Que estos hechos no queden en la impunidad. Exigimos que limpien el nombre de estos niños y de los adultos campesinos que fueron injustamente señalados como guerrilleros. Una mentira cruel utilizada para encubrir el daño causado. Mi hermano era responsable, amable, honesto, consejero y amoroso. Tenía 35 años. Su hijo Deyner, mi sobrino, era un niño con muchos sueños: le gustaba cantar, estudiar y jugar fútbol.»
Nélida Guerra Tuberquia, hermana de víctima Luis Eduardo Guerra
«Exigimos que se nombre a cada una de las personas que participaron en estos hechos. ¿Por qué actuaron así contra inocentes? Especialmente contra los niños, ¿por qué les hicieron algo así a niños tan pequeños?»
Santiago Esteban Tuberquia, familiar de víctimas
Espinosa Beltrán confirmó los detalles operativos.
«Hubo un descalabro militar en El Porroso, donde murieron 22 soldados. El general Mario Montoya ordenó ubicar al grupo insurgente responsable y dio la orden expresa de que si en esa operación militar no había guías (paramilitares) no se hacía la operación. Con esa información, la Brigada Diecisiete construyó su orden de operación y el 15 (de febrero) se emitió la orden de operaciones.»
Orlando Espinosa Beltrán, capitán de la Brigada 17
«Sí, claro, era habitual. La Brigada Diecisiete suministraba los guías.»
Compareciente representando a otros nueve exmilitares
Esta audiencia de aporte a la verdad por primera vez detalla la alianza entre el Ejército y las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) en la masacre, con demandas de las familias por el nombre de todos los participantes, esclarecimiento total y el fin de la impunidad, en un esfuerzo por restaurar la dignidad de las víctimas injustamente estigmatizadas.












