Revisión del tratado nuclear global se da en medio de tensiones y pérdida de acuerdos clave

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Delegaciones de casi todo el mundo se reúnen en la Organización de las Naciones Unidas para evaluar el futuro del Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares, en un contexto de creciente desconfianza, retórica nuclear y debilitamiento de los mecanismos internacionales de control.

El aumento de los riesgos nucleares vuelve a poner bajo presión el principal acuerdo internacional de control de armas en un contexto de tensiones geopolíticas y debilitamiento de los mecanismos de seguridad global. Esta semana comienza en la sede de la Organización de las Naciones Unidas la revisión quinquenal del Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares, un instrumento vigente desde 1970 que ha sido clave para contener la expansión de estos arsenales.

Delegaciones de casi todos los países se reúnen para evaluar si el tratado sigue cumpliendo su función como barrera frente a la proliferación nuclear. El acuerdo, ratificado por 191 Estados, busca tres objetivos centrales: impedir la propagación de armas nucleares, promover el desarme y facilitar el uso pacífico de la energía nuclear, consolidándose como uno de los pilares de la seguridad internacional.

Desde su entrada en vigor, las armas nucleares no han sido utilizadas en conflictos, por lo que los bombardeos de Bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki en 1945 siguen siendo los únicos casos de uso bélico de este tipo de armamento.

Sin embargo, el sistema internacional de control enfrenta una de sus mayores crisis en décadas. Varios acuerdos heredados de la Guerra Fría han desaparecido o expirado, entre ellos el tratado New START, firmado en 2010 entre Estados Unidos y Rusia para limitar el despliegue de armas nucleares estratégicas, que venció en febrero sin un reemplazo.

Ante ese escenario, el secretario general de la ONU, António Guterres, advirtió que el mundo entra en una etapa sin restricciones legales vinculantes sobre los arsenales de las dos principales potencias nucleares, lo que incrementa la incertidumbre global.

Las dificultades también se han reflejado en las conferencias de revisión del tratado en 2015 y 2022, que finalizaron sin consensos, evidenciando profundas diferencias entre los Estados sobre compromisos y rutas hacia el desarme.

La revisión actual, que se extenderá hasta el 22 de mayo, examinará el cumplimiento del tratado y la posibilidad de avanzar en reducción de armas, control y cooperación internacional en medio de un entorno marcado por conflictos activos y desconfianza entre potencias.

La alta representante para Asuntos de Desarme, Izumi Nakamitsu, señaló que el encuentro se desarrolla en un contexto de seguridad “extremadamente difícil”, con una retórica nuclear cada vez más frecuente. Indicó que el riesgo aumenta a medida que más países desarrollan o poseen este tipo de armamento, lo que eleva la probabilidad de uso intencional o accidental.

La funcionaria subrayó que la conferencia no será un trámite formal y que los diplomáticos deberán trabajar para alcanzar resultados concretos que contribuyan a sostener el orden nuclear global.

El encuentro se realiza además bajo el impacto de tensiones en Oriente Medio, con la participación indirecta de actores como Estados Unidos, Israel e Irán, en medio de posturas divergentes sobre el desarrollo y posesión de capacidades nucleares.

En paralelo a las sesiones oficiales, la sede de la ONU en Nueva York acoge actividades de gobiernos, agencias internacionales y organizaciones civiles, mientras que las reuniones abiertas se transmiten en directo a través de UN WebTV para seguimiento global de los debates.

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