Antioquia registró 1.198 robos de motocicletas entre enero y marzo de 2026, cifra que la posiciona como el departamento líder a nivel nacional en este delito, a pesar de una significativa caída del 49 por ciento en comparación con las 2.379 unidades hurtadas en el mismo período de 2025, según el reporte de denuncias presentado por la Asociación del Sector Automotriz y sus Partes (Asopartes). Este análisis, liderado por Carlos Andrés Pineda Osorio, destaca que el área metropolitana de Medellín concentró 784 de estos robos, equivalentes a una reducción del 51 por ciento frente a los 1.614 casos del año anterior.
A nivel nacional, los robos de motocicletas totalizaron 7.581 en el primer trimestre de 2026, un 17 por ciento menos que los 9.131 de 2025, con una disminución aún más pronunciada del 34 por ciento solo en marzo. En paralelo, los hurtos de carros alcanzaron 1.926 a escala país, un 15 por ciento por debajo de los 2.267 del año previo, mientras que en Antioquia se reportaron 294 vehículos livianos robados, una baja del 23 por ciento respecto a los 384 de 2025, y en Medellín la reducción fue del 16 por ciento.
El mercado negro como impulsor del delito
Los robos se concentran principalmente en grandes centros urbanos como Bogotá y Medellín, donde el alto flujo de vehículos facilita la acción de las bandas dedicadas al desarme rápido de motocicletas para la venta de autopartes en el mercado negro, que actúa como principal incentivo para estos delitos. Las motos continúan siendo el blanco preferido por su facilidad de robo y despiece, aunque la reducción nacional ha sido más lenta que en Antioquia, que mantiene el primer lugar pese a los avances.
“Las cifras muestran una reducción importante, pero el reto está en sostenerla y evitar que el delito se reactive en las zonas más afectadas”
Carlos Andrés Pineda Osorio, Asociación del Sector Automotriz y sus Partes (Asopartes)
Este panorama subraya la necesidad de estrategias focalizadas en las ciudades más golpeadas para prevenir una posible reactivación del hurto de vehículos, especialmente en un contexto donde el mercado ilegal de repuestos sigue alimentando la criminalidad automotriz en Colombia.











