En una operación conjunta entre el Ejército Nacional, a través de su Séptima División, y la Fiscalía General de la Nación, fue capturado en Medellín, Antioquia, Juan Esteban Durango Pardo, conocido con los alias de «el Flaco» o «Choroto», quien se desempeñaba como cabecilla financiero de la Subestructura 18 de las disidencias de las Farc. La detención se llevó a cabo por los delitos de reclutamiento ilícito y concierto para delinquir agravado, representando un duro golpe a las redes armadas y logísticas de esta estructura criminal en la región, con impactos que se extienden al Bloque Occidental Jacobo Arenas en Cauca y Valle del Cauca. Durante el procedimiento, las autoridades incautaron más de 20 millones de pesos en efectivo, dos proveedores para pistola, cartuchos de calibre 9 milímetros y un teléfono celular.
El general Eduardo Alberto Arias Rojas, comandante de la Séptima División del Ejército Nacional, destacó la importancia de esta captura, lograda gracias a una meticulosa labor de inteligencia militar que permitió identificar y neutralizar las actividades delictivas de Durango Pardo. Este cabecilla era clave en la coordinación de recursos financieros, la logística de armamento, el traslado de integrantes, la adquisición de drones y explosivos, así como en la articulación con otras estructuras como Jaime Martínez y Carlos Patiño. Sus operaciones incluían la comercialización de estupefacientes, el reclutamiento forzado de menores, la recopilación de inteligencia para extorsiones y secuestros dirigidos a empresarios y multinacionales, y el uso de drones y explosivos contra la población civil y la fuerza pública.
Antecedentes de debilitamiento estructural
La Subestructura 18 de las disidencias de las Farc ha sufrido una serie de golpes significativos en los últimos tiempos, que han mermado su capacidad operativa. Entre ellos se cuenta el abatimiento de alias Ramiro en un bombardeo a un campamento, la detención de alias Román Tres Codos, quien era el segundo al mando, y las deserciones de varios integrantes clave durante el año 2026. Esta captura forma parte de un proceso continuado de debilitamiento del frente 18 y sus conexiones, interrumpiendo el flujo de recursos, la logística y la operatividad general del grupo.
Las autoridades continúan analizando el teléfono celular incautado, con el fin de extraer información valiosa sobre las redes del frente 18 y su relación con alias Iván Mordisco, lo que podría derivar en más operaciones en el futuro. Este operativo no solo desarticula una pieza fundamental en la maquinaria criminal, sino que refuerza la seguridad en Antioquia y regiones vecinas, enviando un mensaje claro contra las actividades de las disidencias.












