La Junta Directiva del Banco de la República se reunirá este jueves 30 de abril para decidir sobre la tasa de intervención, en medio de una notable incertidumbre respecto a la asistencia del ministro de Hacienda, Germán Ávila, tras la reciente disputa por el mantenimiento de las tasas en un elevado 11,25 por ciento. La reunión contará con todos los miembros de la Junta, incluyendo al representante del Ejecutivo, y se centra en los riesgos de inflación que justifican la postura cautelosa del banco, mientras el Gobierno presiona por ajustes que impulsen el consumo y la inversión.
El gerente del Banco de la República, Leonardo Villar, lidera el encuentro en un contexto de tensiones institucionales, agravadas por el abandono de Ávila en la última reunión como protesta, un hecho calificado por el Gobierno como un “divorcio institucional”. Además, Villar rechazó una invitación de Ávila a un foro al cuestionar el pensamiento económico dominante, y el presidente Gustavo Petro sugirió incluso un paso al costado para el ministro. Sin embargo, fuentes de la revista Cambio indican que Ávila asistirá pese a estas presiones.
Expectativas del mercado y defensa de la autonomía
El mercado anticipa un aumento de la tasa de intervención, con un consenso de encuestas del Banco de la República, Anif y Fedesarrollo que apunta a un alza de 50 puntos básicos hasta el 11,75 por ciento, aunque algunos analistas prevén hasta 75 puntos básicos. Factores como los riesgos de inflación, el reciente aumento del salario mínimo y la guerra en Oriente Medio sustentan la necesidad de mantener tasas altas. Más de 250 expertos han firmado una carta en defensa de la autonomía del banco, subrayando la importancia de decisiones técnicas independientes.
“conocer de parte de las personas, sectores dentro del banco, del gerente, el equipo y los miembros si existe disposición o no de reflexionar en el marco de las diferentes opiniones que se han presentando”
Germán Ávila, ministro de Hacienda
En su reciente comparecencia ante el Congreso, Ávila enfatizó que el Gobierno busca armonía institucional con disposición al diálogo por parte del banco, en un esfuerzo por superar las fricciones y alinear políticas monetarias con las metas de reactivación económica.












