La Superintendencia de Industria y Comercio, a través de su Grupo de Estudios Económicos, presentó un estudio que analiza el periodo comprendido entre 2007 y 2025, concluyendo que los incrementos del salario mínimo en Colombia han fortalecido el consumo de los hogares, impulsado la redistribución de ingresos y no generado presiones inflacionarias relevantes. Este trabajo, basado en datos oficiales del Dane y del Banco de la República mediante un modelo econométrico, evalúa los efectos en el consumo, la inflación, el empleo y la redistribución de ingresos, destacando que el salario mínimo para 2025 asciende a 1.423.500 pesos, devengado por más de dos millones de trabajadores en el país.
El análisis revela que un incremento del 1% en la tasa del salario mínimo real genera, en el trimestre siguiente, una respuesta del consumo de los hogares de una magnitud 2,44 veces superior al choque salarial inicial. Además, se identifica un multiplicador keynesiano de 1,51, lo que significa que por cada peso adicional en el salario mínimo, la demanda total de la economía se expande en 1,51 pesos, con una propensión media a consumir de 0,705 durante el periodo estudiado y una expansión acumulada del consumo del 35% a lo largo de 20 trimestres.
Absorción de costos sin impacto en precios
Uno de los hallazgos más destacados es el bajo pass-through salarial, donde el 93% del incremento no se transfiere al consumidor final, mientras que el margen empresarial cayó de una base de 100 a 92,4 puntos en 2025, equivalente a una reducción de 7,65 puntos o 0,29 puntos por cada punto de alza salarial real. El pass-through salarial sobre el IPC se limita a 0,07 log-puntos a 20 trimestres, y el índice Kaitz pasó del 56,4% en 2007 al 62,4% en 2025. La mayor parte del costo de estos incrementos ha sido absorbida por la reducción de los márgenes empresariales, en contraste con modelos tradicionales que pronosticaban inflación o pérdida de empleo.
«un incremento del 1% en la tasa del salario mínimo real genera el trimestre siguiente una respuesta del consumo de los hogares de magnitud 2,44 veces la del choque salarial»
Grupo de Estudios Económicos de la Superintendencia de Industria y Comercio
Evidencia robusta en años recientes
Entre 2022 y 2025, el salario mínimo real aumentó un 13,8%, lo que se tradujo en expansiones de ingresos del 32,0% para el primer decil y del 17,7% para el segundo decil, mientras el desempleo cerraría el año en 7%. Este periodo ofrece la evidencia más sólida, con un aumento sostenido del salario mínimo real por encima de la inflación y la productividad, activando el consumo que se amplificó mediante el multiplicador keynesiano y fue absorbido por los márgenes de ganancia sin espirales de precios. La inflación reciente responde más a factores externos como la volatilidad cambiaria y los bienes importados, y aunque la informalidad limita el alcance universal, el enfoque wage-led resulta compatible con la estabilidad macroeconómica en contextos de capacidad ociosa.
«los incrementos salariales activaron el consumo, se amplificaron mediante el multiplicador y fueron absorbidos por los márgenes de ganancia sin generar espirales de precios»
Grupo de Estudios Económicos de la Superintendencia de Industria y Comercio
«el análisis de pass-through indica que el 93% del incremento salarial no se transfiere al consumidor final»
Grupo de Estudios Económicos de la Superintendencia de Industria y Comercio
«el periodo 2022-2025 ofrece la evidencia más robusta para la hipótesis planteada: ante un incremento del 13,8% en el salario mínimo real, los ingresos del primer y segundo decil se expandieron 32,0% y 17,7% respectivamente»
Grupo de Estudios Económicos de la Superintendencia de Industria y Comercio
Estos resultados contrastan con pronósticos que anticipaban efectos negativos, confirmando que los ajustes salariales han contribuido a una economía más equitativa y dinámica, con el desempleo en descenso y la inflación controlada pese a choques externos.












