Gasolina sube a $16.000 por galón en Colombia desde el 1 de mayo

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El gobierno del presidente Gustavo Petro anunció este 1 de mayo de 2026 un incremento en el precio de la gasolina hasta los 16.000 pesos por galón, un alza de 400 pesos, como parte del desmonte de subsidios considerados insostenibles para las finanzas públicas. La medida responde a la volatilidad internacional de los combustibles, agravada por conflictos geopolíticos como la guerra en Irán y las tensiones en el Medio Oriente, que también afectan los precios de los fertilizantes. Ante esto, Petro propuso una transición hacia vehículos eléctricos que se puedan cargar con la energía solar de manera gratuita, argumentando que representa una inversión que genera ahorro para el hogar y aumenta el ingreso real de quienes trabajan con sus vehículos. Sin embargo, la candidata presidencial independiente Sondra Macollins criticó duramente la iniciativa, cuestionando su viabilidad en un contexto donde llenar el tanque ya es un lujo para muchos.

Macollins, posicionándose como la candidata de los anónimos, presentó una alternativa más aterrizada para estabilizar el precio del combustible, que incluye bajar el componente de impuestos mientras desciende el precio del petróleo y crear un programa de reconversión para el transporte público y de trabajo, como taxis, motos y buses, con créditos blandos y garantías del Gobierno. El ministro de Hacienda, Germán Ávila, justificó la decisión recordando que en enero y febrero se habían aplicado reducciones cuando las circunstancias globales lo permitían, pero ahora la reversión es inevitable por el deterioro internacional. Además, se tocará en menor proporción el precio de la CPM, y Ávila enfatizó que la situación en el Medio Oriente impacta no solo los combustibles, sino también los fertilizantes de manera significativa.

Polémica política en medio de la crisis energética

La polémica entre Petro y Macollins surge en un momento clave para la planificación fiscal y la estabilidad económica del país, donde el aumento impacta directamente el costo de vida de los colombianos. El gobierno monitorea de cerca el mercado internacional y las respuestas internas, consciente de las presiones fiscales que obligan a estas medidas.

«¿En serio presidente Gustavo Petro? Suben la gasolina y luego salen con el cuento de que ‘la gente se pase a eléctrico’. ¿De dónde? Si hoy llenar el tanque ya es un lujo. Eso no es transición, es vivir por fuera de la realidad.»

Sondra Macollins, candidata presidencial independiente

«Como candidata de los anónimos, propongo algo aterrizado: estabilizar el precio del combustible bajando el componente de impuestos mientras baja el petróleo, y crear un programa de reconversión para transporte público y de trabajo (taxis, motos, buses) con créditos blandos y garantías del Gobierno. La transición empieza por quienes viven del vehículo, no por discursos falsos.»

Sondra Macollins, candidata presidencial independiente

«tratar de cambiarlos por vehículos eléctricos que se pueden cargar con la energía del sol de manera gratuita… una inversión que genera ahorro para el hogar y aumenta el ingreso real de los que trabajan con su vehículos.»

Gustavo Petro, presidente

«La situación del Medio Oriente no solamente nos afecta en los temas del costo de los combustibles, nos afecta muchísimo también en el tema de fertilizantes… insostenibles para las finanzas públicas. Cuando pudimos hacer reducción del precio de la gasolina porque las circunstancias lo permitían, la tomamos sin dilaciones. Igualmente de tocar un poco, en menor proporción, el precio de la CPM.»

Germán Ávila, ministro de Hacienda

Este ajuste reaviva el debate sobre la transición energética en Colombia, donde el equilibrio entre realidad económica y propuestas ambiciosas definirá el rumbo ante las turbulencias globales.

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