En la tarde del domingo 3 de mayo de 2026, una tragedia sacudió el lote del Bulevar Rose en Popayán cuando una mujer al volante de un monster truck perdió el control del vehículo durante un evento de exhibición, atravesó la barrera de seguridad y arrolló a al menos 15 asistentes, entre ellos varios menores de edad. El incidente, capturado en videos que circulan ampliamente por redes sociales como las cuentas popayanco en Instagram y Colombia Oscura en X, generó pánico entre el público presente en esta actividad autorizada por la Alcaldía local.
De inmediato, el Cuerpo de Bomberos de Popayán, la Policía Nacional y varias ambulancias acudieron al lugar para brindar primeros auxilios y coordinar el traslado de los heridos a centros asistenciales cercanos. Las autoridades locales confirmaron que la pérdida de control del monster truck fue la causa principal del accidente, aunque aún se investigan las circunstancias exactas que llevaron a esta falla en un terreno descrito por algunos como inestable.
Investigación policial y protocolos de seguridad en entredicho
La Policía Nacional inició de manera inmediata una investigación para determinar las responsabilidades de los organizadores y verificar si se cumplieron todas las condiciones de seguridad exigidas para el evento. Este tipo de exhibiciones de monster trucks, populares por su espectacularidad, han sido objeto de escrutinio en el pasado por los riesgos inherentes, y este suceso pone en el centro del debate la supervisión municipal sobre permisos y medidas preventivas.
Críticas en redes sociales a la Alcaldía
En las redes sociales, las críticas no se hicieron esperar, con usuarios cuestionando la decisión de la Alcaldía de autorizar el evento en un lote con posibles fallas en el terreno y deficiencias en las barreras de protección para los espectadores. Los videos del momento, que muestran al vehículo irrumpiendo entre la multitud, han avivado el debate sobre la necesidad de protocolos más estrictos en actividades de alto riesgo, mientras los heridos reciben atención médica y la comunidad popayanesa exige respuestas claras sobre lo ocurrido.












