Cecilia López Montaño, reconocida economista, política colombiana y exministra de Agricultura, relató en el podcast Las Menopáusicas, conducido por Yolanda Ruiz y María Elvira Samper, el devastador impacto que tuvo el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán el 9 de abril de 1948 en su familia. Conocido como el Bogotazo, este evento desató disturbios masivos en Bogotá que culminaron en el saqueo y quema de los negocios familiares, obligándolos a huir para salvar sus vidas hacia una finca arrendada en una loma de Fusagasugá, donde enfrentaron extrema pobreza y violencia política dirigida contra los liberales.
La familia de López Montaño lo perdió todo en medio del caos: sus comercios fueron destruidos, y al llegar a Fusagasugá, siendo ella aún una niña que dejó el colegio Albernia, aprendió a leer y escribir con su padre y amigos. Su progenitor, quien antes importaba santos y vendía productos variados, inició una granja avícola para sobrevivir. En esos duros tiempos, empeñaron las ollas que la madre había comprado para alimentarse, mientras Cecilia vendía pollitos en la farmacia local, distinguiendo machos de hembras con astucia infantil que convencía a los compradores. La situación empeoró cuando Los Chulavitas, grupo paramilitar conservador, atacaron la finca por ser su padre el único liberal del barrio, matando a los perros y dejando heridas a su bisabuela y a su madre.
Una infancia marcada por el desplazamiento y la pobreza
"Después de que mataron a Gaitán (…) lo perdimos todo", evocó López Montaño con voz cargada de recuerdos. "Nos fuimos sin nada a Fusagasugá, a una finca en una loma que mi papá arrendó". La precariedad era tal que "los murciélagos se pasaban por el cielo raso (…) la pobreza. Mi mamá lloraba y lloraba. ¿Y sabes de qué vivimos? Las ollas que le había comprado mi mamá, las empeñaba". Añadió: "Yo era la que vendía pollitos en la farmacia. Decía: ‘Este es macho, este es hembra’, y la gente me creía". Esta experiencia, subrayó, "marcó toda mi vida. Yo sé lo que es el desplazamiento por la violencia, la pobreza y la dificultad. Me volví adulta muy joven".
"Era el único liberal de ese barrio y Los Chulavitas atacaron la finca. Mataron a los perros, mi bisabuela y mi mamá salieron heridas"
Cecilia López Montaño, exministra de Agricultura
Hábitos para envejecer con vitalidad en un país que envejecerá
Hoy, dedicada a la “Ruta veinte cincuenta” y reflexionando sobre el micromachismo, el rol de las mujeres mayores y políticas para el envejecimiento poblacional —proyectado en un 40 por ciento de la población mayor de sesenta años—, López Montaño mantiene hábitos que atribuye a su longevidad: corre entre tres y cuatro veces al día, diciendo "Trote, aquí vengo trotada, hermana, una hora", se baña con agua fría, realiza ejercicios musculares y considera "las cremas son sagradas". Para ella, "la primera clave es tener una familia fantástica (…) la familia es clave", junto con la motivación constante. Su historia personal no solo moldeó su visión de Colombia y el desplazamiento forzado por la violencia, sino que inspira un testimonio vivo de resiliencia en tiempos de cambio demográfico.










