El Instituto Nacional de Salud reportó un total de 6.992 casos de tuberculosis en Colombia hasta el corte del 25 de abril de 2026, de los cuales 170 corresponden a cepas farmacorresistentes, lo que ha impulsado una vigilancia intensificada especialmente en Cartagena, donde se registraron 163 casos en lo que va del año, frente a los 484 del año anterior. Estas cifras, divulgadas por el INS y el Departamento Administrativo Distrital de Salud de Cartagena (Dadis), subrayan el aumento de la enfermedad y la necesidad de acciones inmediatas de contención a nivel nacional.
Las autoridades han implementado un seguimiento estricto a los pacientes, jornadas de búsqueda activa de casos, formación al personal médico y campañas de sensibilización para enfrentar el incremento de infecciones. En Cartagena, el foco está en reducir barreras de acceso a la atención y combatir el estigma que retrasa las consultas, mediante la Dirección Operativa de Salud Pública del Dadis. La tuberculosis, causada por el bacilo tuberculoso y transmitida por el aire a través de la tos, estornudos o escupitajos, afecta principalmente los pulmones pero puede comprometer otros órganos, con síntomas como tos persistente con sangre, dolor en el pecho, cansancio, pérdida de peso, fiebre y sudoración nocturna.
Desafíos de las cepas resistentes y tratamiento
El tratamiento estándar involucra antibióticos durante varios meses, pero las formas farmacorresistentes, como las tres detectadas en Cartagena y las 170 a nivel nacional, exigen medicamentos alternativos y un manejo más complejo. La Organización Mundial de la Salud clasifica la tuberculosis como una enfermedad infecciosa prevenible y curable con detección temprana y tratamiento completo, sin embargo, el crecimiento de casos pese a estas medidas preventivas genera preocupación, ya que sin diagnóstico oportuno se propaga la transmisión, provocan recaídas y aumentan las muertes.
Estas acciones institucionales buscan no solo contener el brote sino también educar a la población para mitigar el impacto, recordando que el estigma social sigue siendo un obstáculo clave en la búsqueda de atención médica oportuna en Colombia.











