Los analistas de J.P. Morgan han emitido una advertencia sobre los riesgos institucionales y políticos que enfrenta el peso colombiano, recomendando su venta en el mercado cambiario debido a su rendimiento inferior frente a otras monedas regionales de alta rentabilidad, como el real brasileño y el peso mexicano. Esta visión se produce tras la decisión unánime de la Junta Directiva del Banco de la República de mantener las tasas de interés en 11,25%, contrariando las expectativas de un incremento. El dólar alcanzó un máximo de 3.795 pesos el 6 de mayo, registrando un salto significativo ese mismo día en 2026 impulsado por una operación de gran volumen de un fondo internacional que superó los niveles habituales, antes de mostrar señales de calma y retroceder temporalmente hacia los 3.720 pesos, con cotizaciones recientes en torno a 3.745 y 3.700 pesos.
El peso colombiano, que fue la moneda más revaluada frente al dólar en la región durante 2025, ha experimentado un retroceso del 1% frente a una canasta que incluye el real brasileño y el peso mexicano tras el anuncio del Banco de la República. J.P. Morgan destaca la incertidumbre electoral y una posible pérdida de confianza institucional, particularmente en el Banco de la República, así como la politización de la política monetaria, como factores determinantes para su perspectiva negativa. Además, el banco mantiene el peso de mercado para el peso y los TES en su índice de renta fija emergente, con una posición larga en UVR 2031 versus IBR a 5 años, y recomienda estrategias de pendiente pronunciada en títulos de 5 a 10 años.
Expertos delinean escenarios volátiles
Rodrigo Lama, chief business officer de Global66, subraya un escenario de incertidumbre dominado por la evolución del conflicto geopolítico y su impacto en el barril de petróleo referencial WTI, junto con los datos del mercado laboral estadounidense. En un panorama favorable, donde el conflicto en el Medio Oriente da señales de desescalada, el WTI modera desde los 100 dólares reduciendo presiones inflacionarias y los datos de empleo del viernes muestran deterioro con destrucción de puestos o desaceleración salarial que aleja la posibilidad de tasas elevadas prolongadas, el dólar cedería y el peso podría dirigirse hacia la zona de 3.540 a 3.620 pesos. Por el contrario, si el conflicto se profundiza manteniendo el WTI sobre los 100 dólares y los datos de empleo sorprenden al alza con un mercado laboral resiliente y salarios acelerando, el dólar se apreciaría globalmente y el peso se acercaría a los 3.720 pesos en un escenario adverso, con posibles extensiones a 3.775-3.800 pesos.
«la incertidumbre electoral y una posible pérdida de confianza institucional, particularmente en el Banco de la República, son factores determinantes para nuestra visión sobre el peso»
Analistas de J.P. Morgan
Juan Pablo Vieira, CEO de JP Tactical Trading, atribuye el repunte del dólar el 6 de mayo de 2026 a una operación de gran volumen que desató un movimiento fuera de la tendencia regional bajista observada en monedas como el real brasileño y el peso mexicano, lo que generó volatilidad por factores locales como la incertidumbre electoral e institucional, combinados con influencias internacionales como la geopolítica, el empleo en Estados Unidos y el WTI.
«el peso colombiano ha comenzado a mostrar un rendimiento inferior frente a otras monedas de alta rentabilidad de la región, como el real brasileño y el peso mexicano»
J.P. Morgan
«seguimos en un escenario de incertidumbre con dos variables dominantes: la evolución del conflicto geopolítico y su impacto directo sobre el barril de petróleo referencial WTI, y los datos del mercado laboral estadounidense»
Rodrigo Lama, chief business officer de Global66
Esta combinación de elementos locales e internacionales mantiene al mercado cambiario colombiano en un estado de alta volatilidad, donde la diferenciación del patrón regional y las proyecciones de J.P. Morgan invitan a los inversionistas a reposicionar sus estrategias ante un peso bajo presión.











