En la tarde del miércoles 6 de mayo de 2026, las disidencias de las Farc, pertenecientes a la estructura Jaime Martínez, lanzaron un ataque simultáneo contra la estación de policía y la base militar en el municipio de Morales, Cauca. El asalto combinó ráfagas de fusil con drones modificados para lanzar explosivos, desatando un enfrentamiento intenso entre los guerrilleros y la fuerza pública, compuesta por soldados y policías.
El impacto del ataque se extendió a la población civil, obligando a los niños de un colegio cercano a refugiarse bajo sus pupitres mientras los maestros los protegían del fuego cruzado. Residentes del sector se resguardaron en sus hogares ante las detonaciones y los disparos que resonaron por las calles, destacando la vulnerabilidad de la comunidad en medio de este choque armado.
Intercambio de fuego y respuesta de los uniformados
El enfrentamiento se intensificó rápidamente, con un intercambio sostenido de disparos y explosiones que llenó las vías públicas de Morales. Videos registrados en la escena capturaron la magnitud del suceso, mostrando cómo los uniformados se atrincheraron en posiciones defensivas para minimizar el impacto de los artefactos lanzados por los drones y las ráfagas enemigas, en un esfuerzo por contener la ofensiva de las disidencias.
Este episodio subraya la persistente tensión en la región del Cauca, donde los civiles, especialmente los estudiantes, quedan expuestos a los riesgos de los enfrentamientos entre la fuerza pública y grupos armados ilegales, dejando una vez más al descubierto la fragilidad de la seguridad en zonas de conflicto.











