El puente internacional Francisco de Paula Santander, que une Cúcuta en Colombia con Ureña y Pedro María Ureña en Venezuela, ha sido restringido exclusivamente al tránsito peatonal en horarios específicos a partir del domingo 3 de mayo, debido a graves daños estructurales causados por la erosión y socavación del río Táchira en el sector venezolano. Esta medida, adoptada tras una inspección conjunta entre el Instituto Nacional de Vías (Invías), el gobierno venezolano, representantes de las cancillerías de ambos países, Migración Colombia, el Ministerio de Transporte y las alcaldías de Cúcuta y Ureña, implica el cierre total al tráfico vehicular, incluyendo carros, motocicletas, transporte público y carga pesada, por un período temporal de dos semanas o 15 días.
Los horarios permitidos para el paso peatonal son de 5:00 a 8:00 de la mañana, de 11:00 de la mañana a 2:00 de la tarde y de 5:00 a 7:00 de la noche, con el fin de facilitar los trabajos de emergencia que incluyen el uso de maquinaria pesada, dragado, limpieza del cauce y estabilización del terreno afectado en el talud y la losa de aproximación. Estos daños se concentran principalmente en el lado venezolano y fueron provocados por la crecida del río Táchira debido a intensas lluvias recientes, lo que ha obligado a esta restricción para garantizar la seguridad de miles de personas que cruzan diariamente esta frontera vital.
Impacto en la movilidad fronteriza y medidas alternativas
La decisión, anunciada por el gobierno venezolano tras la evaluación binacional, genera un significativo impacto en la movilidad, el comercio, el transporte escolar y la vida cotidiana de la región, con miles de afectados que ahora deben desviarse al puente internacional Atanasio Girardot. Se han implementado modificaciones en los recorridos de los buses escolares y la logística fronteriza, mientras que el gobierno venezolano evalúa la instalación de una pasarela provisional o un puente militar para mitigar las afectaciones durante este período de reparaciones.
Esta situación subraya la vulnerabilidad de las infraestructuras fronterizas ante fenómenos climáticos extremos, pero las autoridades de ambos países trabajan coordinadamente para restablecer el tránsito vehicular lo antes posible, priorizando la seguridad y la continuidad de las actividades transfronterizas esenciales.











